P. Rico-Análisis/Estados Unidos y la victoria por la guerra de dos horas contra Venezuela

Por Jesús Dávila/Especial Inter News Service

San Juan, 13 ene (INS).– Lejos de aceptar el reclamo de victoria de Estados Unidos luego de un par de horas de guerra y del apresamiento de su presidente constitucional Nicolás Maduro, Venezuela —que mantiene intactos su ejército, su armada y su fuerza aérea— ha hecho un llamado a la unidad con Colombia, México y Brasil para enfrentar las pretensiones de Washington.

En el otro lado, la Casa Blanca asegura que ahora gobierna a Venezuela, exige de 30 a 50 millones de barriles de petróleo venezolano y amenaza con llevar sus operaciones bélicas a Colombia y México, además de insistir en que necesita anexar a Groenlandia.

Se trata de mucho más que un diferendo de puntos de vista.

Estados Unidos insiste en que tiene el poder en Venezuela, a pesar de que sus tropas no ocupan esa nación, pero que suple esa deficiencia con la advertencia de volver a atacar si no se cumplen sus órdenes. Además, quiere que se le envié una cantidad de petróleo correspondiente a un mes de la producción exportada por Venezuela, según los datos compilados por la agencia NCM Noticias.

Venezuela aclaró que se trata de una negociación comercial en curso, para un acuerdo como el que tiene con Chevron. Fuera del cálculo expresado por EEUU quedó la opositora fugitiva María Corina Machado, sobre la que el mandatario Donald J. Trump afirmó que no contaba con el respeto ni el respaldo necesario para tomar el poder, a pesar de que estuvo en todo momento respaldando la estrategia y el ataque estadounidense.

La base para los reclamos de victoria y control, así como de indemnización, es el éxito de la breve operación armada. A la 1:50 de la madrugada del día 3 de enero de este naciente año 2026, EEUU comenzó su ataque, en el que lanzó algunas bombas misileras contra siete localidades del norte de Venezuela y 200 soldados tomaron por asalto la casa en la que se encontraba el presidente Maduro y la primera dama Cilia Flores, a los que se llevaron prisioneros para juzgarlos en Nueva York.

Para esa operación, se lanzaron cohetes desde la flota y se enviaron cerca de 150 aeronaves desde una veintena de bases, pero la fuerza expedicionaria, que no estableció siquiera una cabeza de playa, se retiró rápidamente sin hacer frente a las defensas venezolanas y con un helicóptero averiado.

El saldo de vidas confirmadas para Venezuela es de al menos 55 muertos —entre ellos 32 soldados cubanos— y 90 heridos, entre militares y civiles, mientras que los estadounidenses han reconocido haber tenido siete heridos. En términos de daños materiales, EEUU logró derribar antenas y equipos en el cerro El Volcán, destruir un almacén de medicinas para pacientes renales en la ciudad portuaria en la Guaira, dañar un aeropuerto civil en Higuerote, destruir algunas viviendas en vecindarios civiles e impactar con misiles las bases del Fuerte Tiuna, la Generalísimo Francisco de Miranda —mejor conocida como “La Carlota”— y Academia Militar de la Armada Bolivariana, en las que dejó destruidos algunos tanques y autobuses, pero sin dañar ni aviones ni barcos.

De inmediato, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Venezuela designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como “presidenta encargada” de la nación, mientras se exige el retorno de Maduro, quien se proclamó prisionero de guerra en el tribunal neoyorquino ante el cual fue presentado.

La Casa Blanca ha amenazado con un golpe “peor” que a Maduro si Rodríguez no cumple las órdenes que se le den, pero la mandataria respondió que su destino lo decide Dios y llamó a los presidentes Luis Ignacio Lula da Silva, de Brasil, Gustavo Petro, de Colombia, y Claudia Sheinbaum, de México, a forjar una estrategia unida para enfrentar a EEUU.

Ya esos tres presidentes habían hecho declaraciones fuertes contra la intervención armada perpetrada por EEUU y, en particular, Sheinbaum dijo que esa pretensión hegemónica se puede enfrentar con éxito por “los pueblos y la fortaleza de México”.

El haber insistido en la anexión de Groenlandia, un territorio autónomo del Reino de Dinamarca, sin siquiera haber concluido el capitulo sobre Venezuela, ha complicado las cosas todavía más. El problema ahí es que Dinamarca es parte de la alianza militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que ha sido base del liderato estadounidense sobre Europa.

Ese liderato queda en entredicho por la oposición de Dinamarca, Francia, Inglaterra, Alemania, Polonia, Italia, España, Suecia, Noruega, Islandia y Finlandia. En ese marco internacional, otro papel importante lo está tomando Cuba, que EEUU ha mantenido bajo bloqueo por décadas, pero que ya cuenta con el respaldo mayoritario en la Organización de Naciones Unidas para que se termine esa amenaza permanente a su seguridad y su economía. Cuba ha sido uno de los impulsores de la defensa de Venezuela en la ONU.

Pero EEUU no ceja en su empeño de aumentar los frentes y al cierre de esta crónica anunció haber tomado, en el océano Atlántico otros dos buques, uno de ellos el tanquero de petróleo Marinera, antes Bella 1, que navegaba bajo bandera de Rusia. Ese tanquero logró evadir el bloqueo en el Caribe y era perseguido desde el 21 de diciembre pasado, pero ya en el Atlántico solicitó y obtuvo la protección de Rusia, que pidió oficialmente a EEUU respeto para dicha nave.

Tampoco da señales de retirar sus fuerzas aeronavales de la región del mar Caribe. Por el contrario, se informó que el Pentágono ha decidido alquilar parte del aeropuerto Mercedita, en el sur de Puerto Rico, con lo que aumenta su presencia armada en esta colonia estadounidense. La acción suma el aeropuerto de Ponce a las bases ya activadas en los aeropuertos de Ceiba, en el este, Aguadilla en el oeste y en la base Muñiz del aeropuerto internacional de Isla Verde, en Carolina, ciudad contigua a San Juan.

De hecho, el incremento en el gasto militar en Puerto Rico tiene de plácemes al gobierno anexionista de esta pequeña nación isleña del noreste del Caribe —equidistante de Cuba y Venezuela— que busca realzar su papel estratégico militar para la nueva aventura de Washington y así alejar la posibilidad de la independencia.INS

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