P. Rico-La mar embravecida ruge y las sirenas cantan

Las propuestas al presidente republicano Donald J. Trump se han producido mientras se siguen acelerando las dificultades en Puerto Rico. Inter News Service

Por Jesús Dávila/Especial Inter News Service

San Juan, 7 mar (INS).- Por segunda ocasión, puertorriqueños de la diáspora y la isla han propuesto que el presidente de Estados Unidos nombre un equipo de trabajo para iniciar el proceso de descolonizar a Puerto Rico y, por segunda ocasión también, los comisionados residentes en Washington han mirado con dureza y desprecio la gestión.

“No merece respeto”, dijo el actual comisionado residente en Washington, Pablo José Hernández, lo que dio espacio para recordar cuando, en anterior ocasión, la hoy gobernadora, Jenniffer González, entonces ocupante de la banca en el Congreso federal, comentó que los promoventes eran unos “truqueros”.

Las propuestas, primero al anterior presidente demócrata Joseph Biden y ahora al presidente republicano Donald J. Trump, se han producido mientras se siguen acelerando las dificultades en Puerto Rico.

Tanto Hernández, del tradicionalista Partido Popular Democrático (PPD), como González, del anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP), han pedido la intervención directa de la Casa Blanca para salvar a Puerto Rico de la prolongada crisis del sistema eléctrico y otros problemas económicos.

La gobernadora González, en particular, asegura que las nuevas restricciones decretadas por Trump son oportunidades para Puerto Rico.

Las apelaciones al presidente, desde tan diversos bandos, ocurren dentro del marco de un Puerto Rico bajo el dominio de una junta de control fiscal impuesta por EEUU y en espera de los próximos cambios —sean restricciones u oportunidades— que está decretando la Casa Blanca. También se dan al tiempo que comienzan a dejarse oír tambores que convocan a protestas callejeras.

Los estudiantes tomaron la iniciativa con un paro de 24 horas, al que se unieron los sindicatos de trabajadores de mantenimiento, administrativos y docentes, que logró cerrar el principal recinto de la Universidad de Puerto Rico (UPR), en reclamo de justicia económica y autonomía universitaria.

El detonante del paro fue la imposición de un presidente interino, Miguel Muñoz, que tiene un expediente de casos de corrupción.

El movimiento estudiantil, que parecía ya inexistente, surgió como un relámpago, con un nuevo liderato y la capacidad de convocar multitudes para sus marchas. Las protestas siguen desarrollándose en la UPR, pero aún es prematuro para saber si lograrán una masa crítica que se extienda a los once recintos del sistema.

Otro frente de protestas es la de artistas y demás vinculados a la cultura, activado ante los intentos en el Senado de trasladar los haberes del Instituto de Cultura Puertorriqueña al Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, lo que se teme facilite el camino para la liquidación de un patrimonio acumulado durante más de medio siglo.

Ese patrimonio cultural —desde obras de arte y arqueológicas hasta edificios y zonas históricas protegidas, tiene un valor de uso de miles de millones de dólares al año para Puerto Rico, pero reducido al cálculo de su valor de cambio sería botín apetitoso para los especuladores.

Para los que defienden la condición política actual o la incorporación de Puerto Rico como estado de la Unión norteña, es imperativo atender primero la situación económica y postergar para un después sin fecha el tema de la descolonización, según se ha planteado a la agencia NCM Noticias. La otra visión es que dejar de ser colonia es necesario para que se pueda reconstruir la maltrecha economía.

El recurso político de escribir al presidente de EEUU se puede remontar a cuando patriotas puertorriqueños influyentes, principalmente de Nueva York, enviaron una carta al presidente William Mckinley pidiéndole que invadiera Puerto Rico en 1898. Pero el actual episodio comenzó en 2018, con la fundación del Movimiento de Acción Puertorriqueña, que produjo el documento “La Regeneración Puertorriqueña”.

“Invitamos a todos los puertorriqueños a leerlo, estudiarlo, debatirlo y compartirlo”, dijo la actual senadora conservadora Joanne Rodríguez Veve, que entonces formaba parte del MAP. “Es imprescindible que comprendamos las posibilidades de cambio que tenemos, que nos permitirán trascender el debate político tradicional y colonial para juntos encontrar soluciones razonables a nuestros dilemas actuales”, agregó la abogada conservadora.

Fue en septiembre del año 2021, cuando el MAP envió su memorial al presidente Biden y uno de sus portavoces, el ex subsecretario auxiliar de Estado de Puerto Rico para asuntos internacionales, cónsul honorario de Santa Lucía y galardonado con la Orden de Isabel La Católica, Efraín Vázquez Vera, explicó lo que querían obtener del mandatario estadounidense.

“Queremos que se defina la Libre Asociación como nosotros la vemos, como la única formula viable y amigable para EEUU, pero para que sea una opción real, es necesario que sea definida por un grupo de expertos dirigidos desde la Casa Blanca”, resumió Vázquez Vera.

Julio Ortiz Luquis, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de la Ciudad de Nueva York y portavoz en EEUU del MAP, explicó que correspondía al presidente Biden designar una “comisión negociadora” que tuviera además representantes del Congreso.

El segundo memorando apareció a principios de este mes de febrero y propuso que Trump designe un “grupo de trabajo” que abra el camino para que Puerto Rico pueda escoger mediante una asamblea constituyente entre independencia y libre asociación.

Para eso, el grupo que redactó el documento contó con la colaboración del consultor independiente de seguridad Javier Hernández, quien tiene en su expediente público haber trabajado para el Departamento de Estado de EEUU y contar con certificaciones de asuntos de seguridad global y planificación del Departamento de Seguridad de la Patria (Homeland Security).

Hernández dijo que colaboró aportando datos y contenido “pero es un grupo que está forjando este movimiento dentro del Congreso y, básicamente, yo apoyé ese esfuerzo. Luego, apoyé también su difusión en oficinas congresionales y ahí terminó mi servicio a la causa”.

El documento ha llegado a oficinas de congresistas. Pero no se sabe qué interés le esté dando a este nuevo memorando el presidente Trump, como tampoco se conoce si ha prestado alguna atención a las cartas de la gobernadora González o el comisionado Hernández.

Mientras tanto, en Puerto Rico se ahonda la crisis.

Así, como amarrado al mástil del barco colonial zarandeado por la tormenta, Puerto Rico enfrenta los azotes de planes de cambios radicales económicos, sociales y políticos, sin que sea fácil distinguir entre los rugidos de la mar embravecida y los cantos de las sirenas.INS

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