San Juan, 19 feb (INS).- La Cámara de Representantes se apresta a aprobar mañana, martes, una medida del presidente del cuerpo Carlos Méndez Núñez y la representante Maricarmen Mas Rodríguez, que obligaría el consentimiento de ambas partes en un proceso judicial que involucre a menores de edad para así poder renunciar a la confidencialidad en los procedimientos judiciales.
Se trata del proyecto de la Cámara 1358, el cual enmendaría el artículo 8 de la Ley 88 de 1986 (Ley de Menores de Puerto Rico), a los fines de establecer que cuando la parte imputada de falta, así como la parte que se alega víctima o testigo, sean menores de edad, se requiera el consentimiento de ambas partes para que el proceso sea uno de naturaleza pública.
Según explicó Mas Rodríguez «un menor de edad es un menor de edad no importa si es el imputado de falta, la alegada víctima o un testigo, por lo que el riesgo a daño es uno intrínseco a su minoridad y no a que parte ocupa durante el proceso. Con esta enmienda cumplimos con la obligación del Estado velar por la confidencialidad y el bienestar de todos los menores por igual».
La Ley de Menores de Puerto Rico establece que si se cumplen varios requisitos se puede aceptar la renuncia del menor a la privacidad de los procedimientos.
Según la legisladora, se ha entendido que la renuncia le corresponde a la parte imputada de falta, siendo la confidencialidad del menor lo que la ley pretende proteger.
“Sin embargo, cuando surge la situación de que tanto la parte imputada como la víctima son menores, la ley actual solo provee para la confidencialidad de la parte imputada, pues es a quien único se debe preguntar si desea o no renunciar, y deja desprovista a la víctima o testigos, aun cuando estos también sean menores de edad”, acotó.
Añadió que «entendemos que la privacidad de los menores debe ser el criterio rector independientemente de si es la parte imputada, la víctima o testigos. Si las partes son menores de edad, todas las partes merecen la misma protección. Ante la inconsistencia de la ley en cuanto a proteger la confidencialidad de los menores, el Estado, en su poder de ‘parens patriae’, debe proteger a ambas partes, por lo que debe haber la anuencia de ambos para que se permita la renuncia a la confidencialidad de los procedimientos, es decir, a permitir el acceso público”.
Para la representante, “si hubiese una posición encontrada en cuanto a la renuncia, el juez, como árbitro imparcial, deberá escuchar los argumentos de ambas partes y determinará lo que proceda tomando en consideración lo que sea más conveniente para la seguridad física y emocional de todos los menores en el proceso».INS
lp
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