
Danilo Medina./Inter News Service
Por Manuel Vólquez
Santo Domingo, 8 nov (INS).- La reelección del presidente Danilo Medina vuelve a ocupar la atención de los dominicanos, un tema lanzado a ruedo político de manera intencional por los estrategas y asesores del mandatario cuando el país es sacudido por una ola de feminicidios, violaciones sexuales domiciliares de delincuentes a mujeres indefensas, asesinatos de civiles, policías, militares y más denuncias sobre actos de corrupción.
La reelección está prohibida por la Constitución, que ha sido modificada 39 veces por las ambiciones de los mandatarios que no se conforman con cuatro años de gestión. Los observadores políticos dan como un hecho otra modificación constitucional debido a que Medina tiene el control de la mayoría de los legisladores, que desde ya están trabajando con ese propósito. Otra extensión de su mandato cerraría el camino al expresidente Leonel Fernández quien también aspira retornar al poder, con lo que se acreditaría un cuarto periodo en la silla presidencial.
Algunos analistas y comunicadores sociales no comprometidos con el gobierno consideran que la tesis de la reelección presidencial busca sacar del escenario mediático los escándalos que están manchando la gestión del mandatario dominicano, como el auge de la incontrolable delincuencia que arrastra un prontuario de asaltos en las calles y robos en casas habitadas donde son violadas adolescentes.
También está sobre la agenda del Gobierno calmar a los enfurecidos transportistas de cargas y choferes del transporte público que amenazan con aumentar las tarifas en los servicios como respuesta a los constantes aumentos de los precios de los combustibles por parte del Estado dominicano.
Más de la mitad de la población (51%) valora de manera positiva la gestión del presidente Danilo Medina Sánchez, según los resultados de la encuesta Gallup-HOY, publicada recientemente, pero esta tasa expresa una disminución importante en relación al estudio anterior (febrero 2017), cuando el visto bueno era de 62.7%.
En enero y julio de 2015 el nivel de aprobación a la administración del estadista llegó al 82%; en febrero y mayo de 2014 a 87% y 89%, respectivamente, y en agosto de ese año alcanzó el pico más alto con 91.3%.
Según la Gallup, al evaluarse la gestión de Medina, enfocada en distintas problemáticas y en igual período, un 72% de los dominicanos calificó como negativo el desempeño en la lucha contra la delincuencia; igual parecer expresó el 68% sobre la lucha contra la corrupción administrativa. Un 67.3% opinó de manera similar sobre el control de la migración ilegal de haitianos y de otros extranjeros, y un 60% sobre las medidas contra la violencia de género.
La repostulación del mandatario es promovida por algunos miembros del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), una vieja práctica que los politólogos califican como “un tubo de ensayo” de los estrategas políticos del Jefe del Estado para medir la reacción de la ciudadanía ante los males sociales que agobian al país.
Medina no ha desmentido los aprestos reeleccionistas de sus funcionarios más cercanos y seguidores a lo interno de la organización, una socorrida actitud que siempre ha caracterizado al Jefe del Estado, quien tiene al silencio como su aliado en los momentos más críticos, una práctica que también era muy usual en el fenecido presidente Joaquín Balaguer.
En el 2015, durante un acto en Nueva York, Medina dijo que “si el Partido de la Liberación Dominicana cometiera el error de ganar unas elecciones por esa vía (la reelección), su imagen va a quedar mancillada. ¿Por qué va a quedar mancillada la imagen del PLD? Porque tenemos más de 30 años predicando todo lo contrario. Y si por beneficios coyunturales del momento hacemos todo lo contrario a lo que hemos estado diciendo históricamente, la imagen que tenemos hoy en el electorado nacional se va al zafacón también.”
Sin embargo, en ese año la reelección fue promovida a través de una feroz campaña de personeros pagados por un proyecto impulsado desde el Palacio Nacional por funcionario gubernamentales en violación a la Constitución de la República.
Como era de esperarse, ahora la repostulación presidencial vuelve a ocupar los titulares en la prensa dominicana, sacando poco a poco de circulación las noticias coyunturales que inquietan a la ciudadanía y que empañan la gestión del presidente Danilo Medina, como son las citadas en el primer párrafo de esta crónica, además del desorden que impera en el transporte público y en el tránsito vehicular.
El asunto más relevante que los asesores políticos gubernamentales han tratado de sacar de los medios de comunicación y redes sociales es el de la corrupción administrativa, principal eslabón que ha enlodado a funcionarios públicos que ya fueron sometidos ante la justicia, pero favorecidos con sentencias benignas de los jueces, tal como ocurrió con el caso del conglomerado brasileño de ingeniería y construcción Odebrechet que admitió el soborno por 92 millones de dólares a funcionarios del Estado quisqueyano y a legisladores de distintas corrientes políticas a condición de obtener contratos privilegiados de infraestructuras públicas.
Los medios locales, ya no comentan sobre este hecho, a excepción del movimiento social Marcha Verde que continúa desarrollando marchas en todo el territorio nacional y en el exterior contra la impunidad y otros flagelos que padece la nación dominicana.
Los oficialistas, tal como se ha proyectado, ya han logrado un debate público sobre la reelección. El juez Jottin Cury, miembro del Tribunal Constitución (TC), reaccionó ante el planteamiento del expresidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, sobre la posibilidad que tendría el presidente de la República de apelar al principio de igualdad para optar por una reelección presidencial sin tener que modificar la Constitución. La postura de Subero Isa ha generado el rechazo desde distintos sectores por la improcedencia en materia jurídica.
En tanto, el presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Maldonado, opina que no hay ninguna posibilidad para una eventual modificación de la Constitución que permitiría la reelección del presidente Medina, y aseguró que el mandatario no tiene intención de optar nuevamente al cargo. Maldonado dijo que el tema “no solamente divide a lo interno a un partido político, sino a la sociedad en su totalidad”.
Los diputados Henry Merán, Demóstenes Martínez y Orlando Espinosa consideran que el planteamiento de Subero Isa es imposible y que la Constitución es “muy clara en ese sentido”.
Algunos dirigentes políticos de la oposición aún no se han pronunciado sobre las intenciones de Medina, a excepción de José Francisco Peña Guaba, secretario general del Foro de Partidos Políticos, hijo del fenecido líder político José Francisco Peña Gómez, quien afirma que la Constitución sólo debe ser modificada con el apoyo del pueblo y que la misma no debe ser abierta solo para asuntos reeleccionistas. Consideró que si ha de modificarse la referencia constitucional “no debe ser para un sólo tema, sino varios de interés nacional e incluir el referéndum”.
Mientras, el abogado constitucionalista Namphi Rodríguez, apunta que es imposible para el Tribunal Constitucional declarar la “inconstitucionalidad de la Constitución” para desconocer el mandato de prohibición de una segunda reelección del Presidente de la República sobre la base de la invocación del derecho a igualdad, como sugirió Subero Isa.
Rodríguez dijo que eso equivaldría a desconocer el Estado de Derecho, el principio de soberanía popular y el poder constituyente de los legisladores y subrayó que el Tribunal Constitucional está llamado a salvaguardar la integridad y unidad de la Constitución.INS
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