
El presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña en los actos conmemorativos de la Batalla del 30 de marzo de 1844. Inter News Service
Santo Domingo, 30 mar (INS).- El presidente Luis Abinader y la vicepresidenta Raquel Peña encabezaron este domingo los actos conmemorativos por el 181 aniversario de la Batalla del 30 de marzo de 1844 en Santiago, región norte del país.
La jornada inició con un tedeum en la Catedral Santiago Apóstol y continuó con un desfile cívico-militar, que encabezó el jefe de Estado acompañado de los comandantes de las instituciones castrenses, funcionarios estatales y otras personalidades.
Mientras, la vicepresidenta Raquel Peña asistió al acto religioso y se dirigió a la Capilla de los Inmortales, ubicada dentro del templo, donde reposan los restos de los que defendieron la libertad de la nación dominicana.
La ceremonia eucarística fue oficiada por monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo metropolitano de Santiago, quien instó a la población a reflexionar sobre la memoria histórica como un llamado permanente al compromiso y la acción para preservar un país democrático.
«Nuestra historia nos recuerda el valor de quienes defendieron la libertad, no la esclavitud; la dignidad, no la indignidad de nuestra nación, inspirados en los ideales de Duarte», expresó.
Asimismo, el prelado resaltó que los patriotas que lucharon en la Batalla de Santiago lo hicieron motivados por ideales de justicia y bien común.
«No les movió ver sangre ni ver semejantes muertos, sino la libertad, la justicia y la entrega por la patria», señaló.
El obispo también enfatizó la necesidad de vivir para la libertad y no para la esclavitud, citando la primera lectura de la liturgia.
«El Señor libera a los oprimidos y nos envía a dar libertad a los cautivos», afirmó, al tiempo que comparó el contexto de la República Dominicana de 1844 con la del presente. «Gracias a Dios, hemos avanzado como nación. Falta mucho, hay desafíos, pero seguimos caminando», señaló.
Rodríguez resaltó los avances en transparencia y rendición de cuentas, así como en la lucha contra la corrupción, pero también llamó la atención sobre problemáticas actuales como la migración, los accidentes de tránsito y la crisis medioambiental.
«Estos son desafíos que enfrentamos como país y que requieren de nuestra acción conjunta», subrayó el sacerdote.
El conflicto bélico
La Batalla del 30 de marzo marcó un punto de inflexión en la lucha por la independencia nacional. En este enfrentamiento, las tropas patriotas lograron una victoria decisiva contra el ejército haitiano, consolidando la soberanía recién proclamada el 27 de febrero del mismo año.
Tras la declaración de independencia, la naciente República Dominicana enfrentó una serie de amenazas militares. Una de las más inminentes provenía del general haitiano Jean-Louis Pierrot, quien movilizó un poderoso contingente de más de 4,000 soldados con el objetivo de retomar el control del territorio local.
Ante esta amenaza, los patriotas nacionales se prepararon, reuniendo fondos y asegurando armamento con la ayuda de figuras clave como Matías Ramón Mella y Pedro de Mena.
El 27 de marzo de 1844, la Junta de Gobierno dominicana designó al general José María Imbert como comandante de la defensa en Santiago, quien con un contingente significativamente menor al de los invasores organizó tropas en posiciones estratégicas, atrincherándose en los fuertes “Dios, Patria y Libertad” y estableciendo un frente de resistencia clave.
Al amanecer del 30 de marzo, los haitianos avanzaron hacia la ciudad. Sin embargo, fueron sorprendidos por la feroz defensa dominicana, que incluyó ataques de la artillería comandada por José María López y la carga decisiva del capitán Fernando Valerio y sus andulleros. Tras horas de intensos combates, el ejército invasor sufrió graves pérdidas y se vio obligado a retirarse.
La victoria no solo frenó la incursión haitiana, sino que también reforzó la moral del pueblo dominicano. Esta pelea demostró la capacidad del nuevo Estado para defender su independencia y aseguró la continuidad del proceso emancipador.
Cuentan los historiadores que el heroísmo demostrado en el combate consolidó la reputación de figuras como Juana Saltitopa, quien desempeñó un papel crucial como aguatera y enfermera en el frente de batalla, y de líderes militares como Imbert, Valerio y Pelletier, cuyos nombres quedaron inscritos en la historia nacional. INS
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HERÓICA BATALLA