
El presidente Donald Trump no consiguió su objetivo. Inter News Service/Whiete House
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 13 nov (INS).- Asegurado el control del Senado de Estados Unidos por los demócratas con 50 escaños, mediante el triunfo de Catherine Cortez Masto, en Nevada, cuyo desempate, en caso de que los republicanos ganen el curul por el estado de Georgia, estará en poder de la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris, ahora la atención se centra en la Cámara de Representantes federal.
El número cabalístico en estos momentos es el 7, porque es el número de escaños que le hace falta a los republicanos para tener el control absoluto de la Cámara de Representantes, con una mayoría de 218, y es también la cantidad de congresistas republicanos que supera numéricamente a los elegidos por los demócratas: 211 a 204.
No parece absurda en estos momentos la especulación de que esa ventaja republicana se vaya cerrando todavía más y que estos no logren la mayoría absoluta de 48 escaños para dominar la Cámara de Representantes, aunque sea una probabilidad que luce remota, pero no imposible de que termine siendo la realidad.
El tsunami rojo que se anticipaba antes de las elecciones de medio término reflejó que la ultraderecha republicana del “Make America First Again” dirigida por el expresidente Donald Trump está electoralmente debilitada. INS
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