San Juan, 17 dic (INS).- En una carta pastoral, el arzobispo de San Juan, Roberto Octavio González Nieves, y y el obispo auxiliar de San Juan, Alberto Figueroa Morales, concluyeron que “toda medida terapéutica tiene sus riesgos, que, en vista de este caso particular de pandemia nos lleva a considerar a modo general que las vacunas son un riesgo proporcionalmente aceptable”
Indican que “como cristianos, recibir estas dos vacunas de Covid-19 es el bien mayor público y personal que podemos hacer en estas circunstancias. A la luz de la justicia social, de nuestro derecho universal a la salud, y más en esta situación de crisis, las vacunas no pueden ser un privilegio para unos pocos, sino que pertenecen al ámbito del bien común que se antepone a cualquier oportunidad de lucro”.
Por lo tanto, instaron “a las autoridades a no discriminar contra nadie al administrar la vacuna contra Covid-19. Son especialmente los más vulnerables quienes deben tener un acceso prioritario. Y lo que afecta al pobre, afecta al rico y viceversa. Por lo tanto, ésta es una llamada no solo a mirar un virus que afecta a unos pocos, sino a darnos cuenta de que hay muchos ‘virus’ que no nos dejan avanzar como familia humana. Un cálculo utilitario sería recalcar nuestra pobreza espiritual”.
Agrega la misiva abierta que “todos somos vulnerables de padecer los embates de Covid19; por lo tanto, todos somos solidariamente responsables de hacer frente a esta grave necesidad. Esto requiere un generoso esfuerzo personal y comunitario basado en la buena voluntad y en la confianza en la comunidad científica”.
Por último, recalcaron que en las próximas festividades “les rogamos de abstenernos de las celebraciones de más de 10 personas, de las invitaciones a grandes fiestas familiares, de incentivar la visita turística y de familiares de fuera de la isla. Un pequeño o grande sacrificio nos llevará a la otra orilla del río (…) Si no hacemos un sacrificio durante diciembre y enero, veremos consecuencias desastrosas en el 2021”.
Concluyen que “es sumamente necesario que no bajemos la guardia, pero tampoco que la distancia física se convierta en la excusa de la indiferencia hacia nuestros seres queridos y los necesitados. Los invitamos a pensar acerca de un amor creativo en este tiempo”.
“La mascarilla es una molestia; pero es poco de frente a lo que hemos ya enfrentado recientemente, huracanes, tempestades y terremotos. La mascarilla hace parte de las armas necesarias para frenar esta pandemia. De lo contrario, tendremos meses con resultados crueles. Por tal razón, los animamos a seguir constantes en el uso de la mascarilla, el prudente distanciamiento físico y el cuidado de la higiene personal”, finaliza el escrito. INS
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