Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 6 jun (INS).- Una actividad económica artificial fue lo que -en opinión de Iván Báez, presidente de la Asociación de Comercio al Detal (Acdet)- se logró crear con el histórico desembolso especial y de emergencia de incentivos federales del Programa de Asistencia Nutricional (PAN).
El problema ahora es que esa actividad económica artificial “se está desinflando” al haber una reducción de estos fondos que regresan, paulatinamente, a los niveles previos al paso del huracán María.
A su modo de ver, la reducción del PAN disminuirá la capacidad de compra del 52% de los puertorriqueños que se benefician del programa, lo que -anticipó- trastocará la operación de los comercios, efecto que comenzará a verse este mes.
Báez entiende que la solicitud que el gobierno le ha solicitado a Estados Unidos de una moratoria a la reducción de los fondos no tiene probabilidades de ser aprobada.
“Nos encontramos en lo que se llama un abismo en fondos de la tarjeta del PAN”, expresó.
El presidente de Acdet dijo a un rotativo del país que los comercios ya han tenido que recurrir al control de costos y gastos operacionales, pero aún no es suficiente para garantizar la solvencia de todos los negocios.
Indicó también que, como parte de las medidas para controlar gastos, la Asociación comenzó los trámites de instalación de paneles solares en los comercios para mitigar los aumentos exorbitantes de la luz eléctrica.
Mientras, Francisco Santana, presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas, observa con alarma cómo las ventas ya “se han ido al suelo”, lo que podría desembocar en el cierre de pequeñas empresas y negocios locales.
“No es que nos afectará; es que ya nos está afectando. Vamos a ver cierres de muchas pequeñas empresas que no van a poder mantenerse”, afirmó.
Nuevamente se confirma que mantener la economía de Puerto Rico sobreviviendo con respiración artificial asistida mediante el subsidio de transferencias de fondos federales, sin que medie en ello un plan de desarrollo económico bien estructurado para el país a corto, mediano y largo plazo, ha sido un grave error de las instancias de poder en Washington.
La verdadera consecuencia ha sido atar al territorio colonial boricua a una enfermiza dependencia de Estados Unidos, en una colonia cada vez más intervenida por las autoridades federales. INS
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