P. Rico-Análisis hechos descubren los factores vinculantes entre la educación y el desarrollo económico de los pueblos (análisis)

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 29 mar (INS).- Decía el filósofo chino  Lao-Tse, autor del Tao Te Ching y fundador del taoísmo filosófico: «Dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá todos los días».

Ese precepto filosófico lo ha puesto en práctica la ciudad de Shangai, en China. Fue debido al éxito de su desarrollo educativo que la Conferencia Mundial sobre Equidad y Excelencia en la Educación Básica del Banco Mundial, que se realizó en esa misma ciudad, del 17 al 19 de mayo de 2016, analizó la alta clasificación de esta ciudad en las pruebas internacionales de rendimiento académico.

En la conferencia también se abordará cómo las políticas acertadas pueden ayudar a mejorar la calidad de la educación en otros países.

En la actualidad, hay más niños en la escuela que en ninguna otra época anterior.  Por ejemplo, en 1950 el nivel promedio de escolarización en África era de menos de dos años. Hoy en día, llega a más de cinco años. En Asia oriental y el Pacífico, la escolarización de la población subió de dos a siete años entre 1950 y 2010. Se trata de un incremento superior al 200%.

A nivel mundial, se prevé que el promedio de años de escolarización subirá a 10 años antes de que finalice el año 2050.

Sin embargo, 124 millones de niños y adolescentes aún no asisten a la escuela.  Además, más de 250 millones de niños en edad escolar no saben leer, incluso después de varios años de escolarización.

Desde siempre se ha reconocido la importancia que tiene el conocimiento y el aprendizaje. Platón escribió: «Si un hombre deja de lado la educación, camina cojo hasta el final de su vida».

El economista T W Schultz, ganador del Premio Nobel de Economía, sostiene que la educación para el pueblo no es un gasto, sino una inversión. Invertir en la educación es invertir, según Gary Becker, otro economista, en el capital humano.

Los costos y beneficios relativos a las inversiones en las personas de edad en comparación con las personas más jóvenes, tienen diferentes rendimientos, según indican los más recientes estudios.

La inversión en trabajadores más capaces a cualquier edad genera mayores beneficios que la inversión en trabajadores con menor capacidad, y las capacidades se desarrollan a edades tempranas. Por lo tanto, es fundamental la educación a temprana edad para el desarrollo humano de mayores capacidades.

El valor del capital humano en la riqueza total es del 62%, según estudios del Banco Mundial. O sea, cuatro veces el valor del capital producido y 15 veces el valor del capital natural.

Los países gastan en promedio el 5% del producto interno bruto (PIB) en educación, o el 20% de su presupuesto nacional. Por su parte, el sector económico de la educación da empleo promediadamente a alrededor del 5% de la fuerza laboral.

Además, la rentabilidad privada de la educación —lo que los individuos reciben en el mercado de trabajo— ha aumentado. Los rendimientos se incrementaron en más del 20% en África y más del 14% en Asia oriental y el Pacífico. El gran cambio ocurrido recientemente es que las rentabilidades de la educación terciaria son ahora las más altas.

El cambio en el patrón de las rentabilidades estriba en la relación entre la tecnología y la educación, a medida que los mercados laborales se ajustan a la automatización. En un mundo globalizado como el de hoy, la capacidad de los trabajadores para competir se ve obstaculizada por el desempeño deficiente de los sistemas de educación en la mayoría de los países en desarrollo, advierten los académicos que han hecho investigaciones sobre el tema.

Los cambios tecnológicos y la competencia mundial exigen a muchos el dominio de ciertas habilidades y la adquisición de nuevas destrezas.

Para promover el éxito en el mercado laboral de hoy en día, es preciso invertir temprano, y luego invertir en las aptitudes pertinentes. Los sistemas educativos que obtienen buenos resultados preparan a los niños desde temprano, se reforman continuamente y usan la información para mejorar y rendir cuentas, indican los estudios al respecto.

Los países tienen que mejorar la calidad, buscar la excelencia y ampliar las oportunidades en base a la eficiencia y la equidad. Esto significa garantizar que los jóvenes desfavorecidos se matriculen en los sistemas de educación de la nación y tengan éxito. INS

rsm/