Por Rafael Santiago Medina
San Juan. 17 mar (INS).- Cualquier estudio sociológico que se haga concluirá que el perfil del turista promedio que está llegando a Puerto Rico en estos días no es el mismo de hace años.
No es el turista típico del trabajador bien pago en Estados Unidos o el profesional que ahorraba durante todo el año para disfrutar sus vacaciones o el empresario privilegiado que veía en Puerto Rico un paraíso turístico en el trópico.
De repente, un lumpenato en el turismo estadounidense que arriba a Puerto Rico, que no es el clásico turista que visitaba al país antes, es atraído por las tarifas bajas de los boletos de vuelos aéreos procedentes de distintos puntos de Estados Unidos y las crecientes ofertas de alternativas de hospedajes no hoteleras en áreas turísticas.
Boletos de vuelos de ida y vuelta desde diferentes ciudades del noreste y de Florida que fluctúan entre los $139, $85, y hasta $76 y lugares de hospedajes no hoteleros y a precios más bajos para turistas, establece un nuevo perfil del tipo de turistas que arriba en estos momentos a Puerto Rico.
Un paraíso tropical para la catarsis del estrés que las medidas restrictivas a las actividades gregarias para controlar la pandemia en Estados Unidos, sumado a un invierno gélido que azotó a esa nación durante este invierno, pudieran convertir las islas de Puerto Rico en lugar para desahogar la situación de estrés y trauma que tales situaciones han ocasionado a los estadounidenses, con una oportunidad al alcance del bolsillo del lumpen de sectores desclasados.
El esfuerzo de las autoridades sanitarias y del orden público en Puerto Rico por atajar y controlar el desenfreno y trifulcas en las áreas turísticas debe ir más allá de impedir el tránsito de vehículos después del toque de queda a las áreas turísticas y desplegar más efectivos policiales. Tiene que ir a la raíz del problema para poder entender las razones que lo ocasionan y se quieren encontrar soluciones efectivas.. INS
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