P. Rico-La realidad con la que choca la elección de los seis «delegados especiales» pro estadidad a enviarse a Washington (análisis)

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 9 mar (INS).- Puerto Rico es un país hispanoparlante, latinoamericano y más específicamente caribeño. Esto es algo fácticamente imposible de negar desde cualquier óptica ideológica o política.

Es por lo cual se considera que siempre ha sido difícil para el anexionismo convencer en Washington a las personas que ocupan instancias de poder sobre la admisión del territorio no incorporado y colonial de Puerto Rico como el estado 51 de Estados Unidos.

No importa cuántos proyectos congresionales quiméricos se presenten a través de los años, terminan estrellándose en la indiferencia del pleno de la Cámara de Representantes y del Senado federales.

El hecho crudo y amargo para muchos es que la estadidad no ha podido rebasar los obstáculos para que se apruebe la admisión de anexión.

Sin haber un terreno verdaderamente fértil en Washington para la estadidad, que no sea el endoso de un puñado de congresistas, la «Ley para Crear la Delegación Congresional de Puerto Rico», (Ley Núm. 167), aprobada el pasado 30 de diciembre de 2020 aparenta ser un natimuerto. Máxime, en circunstancias tan polarizantes y fluidas políticamente  en Estados Unidos.

Aun cuando se asignaran los $8.9 millones que se necesitan para la elección en mayo de dos (2) delegados especiales al Senado y cuatro (4) a la Cámara de Representantes de Estados Unidos para representar a Puerto Rico y cabildear por la estadidad y en efecto esa elección especial terminara realizándose, su futilidad se haría evidente y el esfuerzo sería inútil. Se despilfarrarían $8.9 millones del fisco puertorriqueño en quiebra.

Seis «delegados especiales» o cabilderos pro estadidad que no harían mucho más que tropezar con la comisionada residente de Puerto Rico en Washington, Jenniffer González Colón, en los pasillos del Capitolio federal.

Coordinar su trabajo con esos seis cabilderos deambulando por los pasillos del Capitolio en Washington sería una tarea ardua que recargaría el trabajo ministerial de González Colón en su cargo.

Hay proyectos en pro de un asunto que, por ser pretendido a destiempo y en circunstancias y condiciones inadecuadas, termina siendo su peor enemigo. ¿Acaso será éste el caso de la elección de los seis delegados especiales o cabilderos pro estadidad en Washington?.INS

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