Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 24 feb (INS).- En la era actual de las hipérboles, en que toda admiración o agrado por algo se adjetiva como «super», han quedado sustituidos los superlativos en el idioma español de cada palabra. Todo superlativo se uniforma a «super».
Empero, con ello hay un problema: desaparecen las palabras que en algunas instancias son distintas a las palabras que se maximizan. Así, por ejemplo, el superlativo de bonito que es bello, desaparece y se sustituye por superbonito.
Lo mismo sucede con uno de los superlativos de grande, que puede cambiarse, en vez de grandísimo o muy grande, por el superlativo de enorme, que en la era de lo «super» se uniformiza por «supergrande».
En el superlativo de pequeño, que además de pequeñísimo, se puede utilizar como superlativo la palabra minúsculo, sucede lo mismo con «superpequeño».
También está el caso de rápido, cuyos superlativo puede ser rapidísimo, pero cambiarse por la palabra veloz. Pero en la modernidad de lo «super», el superlativo que se utiliza es «super-rápido».
Muchos pueden ser los ejemplos de los casos de mutilaciones lingüísticas en el español con el prefijo «super» a modo de superlativo, pero con estos ejemplos basta. INS
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