P. Rico-Un escándalo de desgobierno de proporciones significativas (análisis)

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 15 sep (INS).- Cuando este próximo domingo se cumplan tres años del paso sobre Puerto Rico del huracán María, incide en ese tercer aniversario de la devastación que dejó a muchos puertorriqueños sin viviendas o con sus viviendas parcialmente destruidas o sin techos, para quienes únicamente se ha provisto un toldo azul de FEMA, el gobierno isleño tan sólo ha desembolsado el 3% de los fondos CDBG-DR asignados y que están disponibles. 

Esta partida corresponde al programa de desarrollo comunitario para atender y mitigar los efectos de desastres, fundamental para la reconstrucción de viviendas, de tan urgente necesidad en Puerto Rico, principalmente tras las devastaciones del huracán María y los terremotos de principios de este año.

Lo que se ha descrito como el desenfoque de la gobernanza en Puerto Rico es tal que ni siquiera se ha establecido un plan de país que se enfoque en el desarrollo comunitario y se aparte del centralismo gubernamental centrado en el clientelismo político y el padrinazgo que parece estar detrás de los programas estatales para el desembolso de los fondos federales y las exiguas partidas de dinero que se asignan localmente para ello.

Un nuevo paradigma de desarrollo económico y reconstrucción de la infraestructura de Puerto Rico que lo sustente parece estar fuera del alcance intelectual de la claque gobernante isleña que nace de una partidocracia cuya función y razón de ser ha quedado evidenciado tiene como única meta lucrar los bolsillos de correligionarios y allegados al partido en el poder.

Esta ineficiencia en la gobernanza isleña amenaza con limitar y hasta eliminar asignaciones federales de emergencia para la mitigación de desastres ante su craso desaprovechamiento, pese a las grandes necesidades existentes. 

Se observa que el problema de descapitalización, declive económico y carencia de un desarrollo sostenido en Puerto Rico es probable que resida, no en la falta de dinero para ello, sino en la incapacidad de sus gobernantes electos.

Es, entonces, comprensible, al modo de ver de analistas políticos, que cada vez se impongan más trabas para el desembolso de fondos federales y que haya una mala percepción en Washington sobre Puerto Rico y su gobierno.

Que en medio de una crisis como la que vive el pueblo de Puerto Rico únicamente se haya utilizado el tres por ciento de los fondos CDBG-DR asignados y disponibles es para muchos simplemente un escándalo de desgobierno de proporciones significativas.  INS

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