Nueva York, 15 sep (INS).- Un estudio de la Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que invertir en la preparación para posibles pandemias conlleva enormes beneficios y deja ver que se necesitarían 500 años para gastar en preparación una cantidad similar a la que el mundo está perdiendo actualmente por el coronavirus.
El mundo no puede permitirse este periodo de pánico y abandono, destaca el estudio.
El enorme impacto financiero de la pandemia de Covid-19, con un costo de varios billones de dólares, y humano, con casi un millón de fallecidos hasta ahora, nos enseña que el mundo no estaba preparado para una emergencia sanitaria de tal calibre, y que no puede permitirse el lujo de no volver a estarlo cuando llegue la próxima epidemia.
Así lo advierte un informe de la Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial de la OMS, un órgano independiente de supervisión y rendición de cuentas para garantizar la preparación ante las crisis sanitarias mundiales.
El estudio titulado «Un mundo desorganizado», afirma que el mundo no estaba preparado para la probabilidad muy real de que una pandemia mortal se extendiera por todo el planeta, matando a millones de personas.
El documento ofrece una dura crítica de la respuesta mundial a la Covid-19 y la califica como un “fracaso colectivo al no haber tomado en serio la prevención, la preparación y la respuesta ante una pandemia y al no haberle dado la prioridad correspondiente”.
Además, destaca que, pese a los esfuerzos de muchos líderes por aplicar medidas tempranas basadas en la ciencia, las investigaciones y las buenas prácticas, la falta de rendición de cuentas por parte de los dirigentes dio lugar a cada vez más profundo déficit de confianza que obstaculiza los esfuerzos de respuesta.
El documento indica que uno de los aspectos que permitieron la expansión de la pandemia en un mundo extremadamente bien interconectado mediante la economía, el comercio, la información y los viajes, fue la falta de cooperación multilateral.
Por ello, vaticina que el debilitamiento de la actividad multilateral tendrá graves consecuencias para la seguridad sanitaria mundial y añade que “nadie está seguro hasta que todos lo estemos”.
El análisis también señala que a menudo se subestiman e ignoran las devastadoras repercusiones sociales y económicas de las pandemias, especialmente para las personas vulnerables y desfavorecidas.
“Se prevé que las consecuencias socioeconómicas a largo plazo de la Covid-19 durarán décadas, y en el escenario conservador del Banco Mundial se estima una pérdida de ingresos de diez billones de dólares para las generaciones más jóvenes como resultado de los déficits educativos relacionados con la pandemia”, augura el informe.
La Junta de Monitoreo de la Preparación Mundial se creó en 2017 en respuesta a las recomendaciones del Equipo de Tareas sobre las Crisis Sanitarias Mundiales del secretario general de las Naciones Unidas.
El órgano fue concebido conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud y el Grupo Banco Mundial e inició oficialmente su andadura en mayo de 2018.INS
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