P. Rico-Coronavirus/El anuncio que la gobernadora Vázquez Garced hará sobre nueva reapertura económica: un malabar de funambulismo (análisis)

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 11 jun (INS).- Por más que el secretario de Salud, Lorenzo González Feliciano, y sus relacionistas públicos intenten dorar la píldora dividiendo las estadísticas entre casos confirmados y casos probables a positivos de contagios a Covid-19, la realidad sigue siendo la misma; continúa la incidencia ascendente de infecciones al virus en Puerto Rico.

Hoy jueves se reportan nuevamente y de manera casi consecutiva más de 100 casos positivos nuevos recientes: 144 en total de pruebas serológicas y/o moleculares. Cerca de 2,500 nuevos casos positivos en los últimos 17 días. La confirmación de estos casos con los métodos científicamente establecidos es asunto que corresponde fijar el Departamento de Salud. Empero, ahí están los números.

Entretanto, se anticipa que la gobernadora Wanda Vázquez Garced se dispone a anunciar una nueva fase de apertura de actividades comerciales e industriales a la economía y más flexibilizaciones a las restricciones salubristas desde un cine esta misma semana. Sobre ella recaerá la responsabilidad de lo que acontezca en concomitancia a ello.

Han sido muchas las presiones de intereses económicos de distintos sectores comerciales e industriales que abogan por la flexibilización de las restricciones salubristas en favor de la economía. La proclividad a ceder a ellas parece ser un asunto estrictamente político en el que sobrepujan las consideraciones económicas, porque salubrista no lo es.

Un rebrote del virus se ve venir con nuevas aperturas y flexibilizaciones a las restricciones salubristas, porque se ha evidenciado la incapacidad de las autoridades gubernativas a un efectivo monitoreo de cumplimiento con los protocolos exigidos al proceso y no hay un ritmo de pruebas diagnósticas que sirvan de tanteo sobre la marcha.

La reapertura económica se hace a ciegas y de manera intuitiva, en un acto reflejo de protección a la economía a toda costa. La idea preponderante es no correr más riesgos con las restricciones salubristas al quehacer económico. Luego, ya veremos con el transcurso del tiempo.

El peligro estriba en ese «ya veremos». No hay un rigor científico en las determinaciones. Hay conceptos generalizados de un asomo de ciencia en salud pública, pero no se percibe una estrategia científica que sea metodológica y certera.

Muchas opiniones encontradas de diferentes sectores, académicos, burocráticos, económicos, pero sobre todo políticos, influyen en el quehacer gubernativo en torno a este asunto de la pandemia. De esa amalgama de opiniones, se amasan determinaciones con contradicciones intrínsecas y poco definidas hacia un propósito firme analizado con rigurosidad científica.

Puerto Rico se enrumba con una próxima orden ejecutiva de más aperturas a la economía al funambulismo de caminar sobre la cuerda floja.  INS

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