Por Manuel Vólquez
Santo Domingo, 24 may (INS).- El historiador puertorriqueño Pedro L. San Miguel considera en un análisis sobre el desarrollo económico, social y político de los países de la región que “Estados Unidos se está transformando y se está haciendo cada día más hispano”.

El Dr. San Miguel analiza los imaginarios de EEUU sobre México. / Inter News Service (Foto cortesía Diario Libre)
Dijo que los puertorriqueños “nos hemos americanizado en término de los patrones de consumo, en los patrones de vida. También eso ha pasado en República Dominicana y en otros países”.
El intelectual dictó una conferencia magistral en la Academia Dominicana de la Historia titulada “El otro espejo enterrado. Representación de México en la historiografía de los Estados Unidos”, en la cual abordó temas de interés para Latinoamérica y el Caribe.
Pedro L. San Miguel, laureado el año pasado con el Premio Pensamiento de América “Leopoldo Zea”, analiza los pensamientos que prevalecen en los ambientes intelectuales y académicos estadounidenses sobre México y América Latina, en un libro de su autoría que busca generar respuestas críticas.
Durante la conferencia detalló los argumentos de su libro reconocido, publicado en el 2016 por el Instituto Mora, de México. Además, respondió varias preguntas de este medio sobre los complejos tópicos que aborda en su ensayo y algunos aspectos de la actualidad y de la historia.
La periodista y escritora dominicana Emilia Pereira lo entrevistó al concluir su intervención y estos fueron los resultados:
-¿Qué ha significado para usted haber obtenido el Premio Pensamiento de América “Leopoldo Zea”?
El premio se concede en honor al pensador mexicano Leopoldo Zea, que es una figura de reconocimiento internacional. En el año pasado, en el 2017, se le otorgó a este libro mío, publicado a finales el 2016. El libro se titula “Muchos Méxicos: Imaginarios históricos sobre México en Estados Unidos”, y es un estudio de cómo en los Estados Unidos, sobre todo en el mundo académico e intelectual, se ha representado a México. Ha sido un honor.
-¿Cuál es la imagen de México que prevalece más en el mundo académico?
Yo, en ese libro, traté de demostrar, que hay diversos imaginarios, diversas formas de representar a México y, por extensión, a América Latina.
Yo, desde que empecé este proyecto, que me tomó mucho tiempo completar, quería precisamente no caer en las salidas fáciles, porque es muy fácil decir la visión que predomina en Estados Unidos acerca de México y América Latina es una visión estereotipada en base a tales o tales criterios y, pues, ciertamente las hay, incluso en el mundo intelectual y en el mundo académico, pero también yo quería salir de esa opción, porque me parece la más sencilla, la más fácil, incluso la más obvia. Yo quería ilustrar la complejidad de esas representaciones, la complejidad en el sentido de que había esas representaciones, pero que había otro tipo de representaciones.
Por ejemplo, resulta muy interesante cómo una de las representaciones predominantes entre ciertos sectores bastantes numerosos del mundo académico e intelectual de los Estados Unidos gira en torno a la idea de México o Latinoamérica desde una especie de perspectiva utópica, y cómo dentro de esa línea lo que se hace es resaltar los movimientos contestatarios, los movimientos de resistencia, etcétera, porque en los Estados Unidos, entre intelectuales de izquierda, hay esa especie de fascinación por lo que ha ocurrido en Cuba, a partir de 1959, en Nicaragua o en Chile y, hoy en día, por lo que está pasando en Venezuela o en Bolivia.
Entonces eso es otro tipo de representación que puede ser tan nociva como la otra, porque en última instancia esto es borrar la complejidad de unas situaciones que admiten ser reducidas a unas fórmulas que ya vienen predeterminadas por una ideología.
Entonces, yo traté de no cubrir todo el espectro de posibilidades, porque quizás eso es imposible. Nunca fue mi intención hacer una especie de catálogo, pero sí en base a figuras y obras representativas tratar de abarcar un espectro diverso, amplio, complejo de esas representaciones.
-¿Cuál es su lectura actual de las relaciones entre México y Estados Unidos?
Creo que las relaciones de México con Estados Unidos o de Estados Unidos con México, dependiendo de las perspectivas que se presenten, han sido complejas y van a seguir siéndolo y no hay otra forma de que sean, por ejemplo, como son las relaciones de la República Dominicana con Haití. No se pueden desprender.
La idea de (Donald) Trump de hacer un muro es una estupidez. Evidentemente que no van a resolver absolutamente nada. Yo particularmente creo (y esto aplica no solamente a México, si no, por ejemplo, aplica a mi país natal, a Puerto Rico, a República Dominicana, a Cuba, al Caribe en general y posiblemente más globalmente a la totalidad de América Latina y a los Estados Unidos ), que estamos presenciando actualmente una mayor integración. Hablábamos ayer con mi amigo José Muriente del caso particular de Puerto Rico.
Los puertorriqueños nos hemos americanizado en término de los patrones de consumo, en los patrones de vida. También eso ha pasado en República Dominicana y en otros países.
A veces, por ejemplo, yo ahora vivo en México, después de haberme jubilado de la Universidad de Puerto Rico, veo letreros de negocios. Veo que se adoptan formas que se usan en los Estados Unidos. Es un fenómeno que ya lo vivimos en Puerto Rico hace muchísimo tiempo. Algunas gentes pueden considerar esto como pernicioso y puede que, desde cierta perspectiva, sea pernicioso, negativo. Quizás es inevitable, pero lo que en muchas ocasiones se pasa por alto es que Estados Unidos también se está transformando y que Estados Unidos se está haciendo más hispano y eso desde el punto de vista demográfico.
Ya las estadísticas del mismo gobierno de los Estados Unidos demuestran que en el año 2050, si las tendencias actuales no cambian, y contra eso es que gente como Trump quiere reaccionar, más de una tercera parte de la población de los Estados Unidos va a ser de origen hispano.
Ya hay ciudades de Estados Unidos donde, sino la mayoría, una proporción significativa de la población es de origen hispano. Hay canales de televisión que transmiten en español y hay periódicos que se publican en español. Entonces hay pensar en que en la Universidad de Columbia, donde yo estudie e hice el doctorado, cuando yo escribí mi tesis doctoral sobre República Dominicana la tuve que escribir en inglés y a los tres años ya estaban aceptando tesis en español. Ya todo esto cambió.
La gente tiende a enfatizar, desde el Caribe y América Latina, esta influencia del imperio que resulta negativa, pero mucha gente está pasando por alto que el imperio también está cambiando y en algún sentido hay es una especie de mezcla, de fusión, y las mezclas y las fusiones no son necesariamente buenas, pero tampoco son necesariamente negativas.
Entonces, en ese sentido, mi libro, aunque no lo diga explícitamente, tiene una relevancia adicional porque está explorando ese mundo de las representaciones, de cómo vemos a los que son supuestamente distintos a nosotros. INS
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