
Al ingerir gluten, el sistema inmunológico de la persona celíaca inicia un fuerte ataque a las vellosidades del intestino delgado. /Inter News Service
Por Juan Carlos Machorro
México, 22 dic (INS).- A pesar de la moda de evitar consumir gluten por las alergias o manifestar que es negativo en la dieta, se estima que solo el uno por ciento de la población mundial padece de celiaquía, el resto puede comer pan sin inconvenientes mayores.
La celíaca —una afección causada por el daño al revestimiento del intestino delgado— se consideró en un principio como una enfermedad que afectaba mayoritariamente a las personas de origen europeo; mas la incidencia de casos en los últimos años en el Medio Oriente, India, África del Norte, Norteamérica y Suramérica demuestra que afecta igualmente a otras poblaciones.
Este padecimiento se encuentra colocado como uno de los desórdenes genéticos más comunes, afligiendo al uno por ciento de la población mundial.
La celiaquía está catalogada como una enfermedad sistémica autoinmune que se manifiesta de distintas formas en varios órganos pero ataca primariamente al aparato digestivo en aquellas personas que están genéticamente predispuestas.
Al ingerir gluten, el sistema inmunológico de la persona celíaca inicia un fuerte ataque a las vellosidades del intestino delgado, haciéndolo más vulnerable a infecciones, el desarrollo de alergias alimentarias y el comienzo de otras condiciones autoinmunes tales como diabetes mellitus tipo 1, lupus, tiroides, vitiligo y artritis reumatoide.
Esto quiere decir que es frecuente que un celíaco padezca otras enfermedades autoinmunes.
La característica principal de la celiaquía es que el consumo del gluten provoca un daño a las mucosas del intestino delgado y disminuye notablemente su capacidad de absorber los nutrientes esenciales; por lo que la deficiencia de varias vitaminas y minerales es una situación común entre los celíacos y una posible causa a raíz de otra serie de padecimientos.
De acuerdo con en el Centro de Enfermedad Celíaca de la Universidad de Chicago, el padecimiento no se trata a tiempo puede ocasionar anemia, osteoporosis, infertilidad, condiciones neurológicas y en raras ocasiones hasta cáncer.
Los síntomas varían desde diarreas continuas y dolor abdominal constante hasta dolor de articulaciones, caída del cabello y depresión.
Como existe un factor genético se recomienda realizar una biopsia intestinal cuando ya hay un familiar diagnosticado con celiaquía o cuando la persona padece cualquier otra condición autoinmune.
De acuerdo con un artículo de la revista Journal of Pediatrics, existen algunas cosas que deben considerarse antes de unirse a la moda gluten-free, pues tener una dieta sin gluten es más cara, lo que puede afectar el presupuesto para las compras.
Los alimentos procesados sin gluten frecuentemente contienen más azúcar y grasa que los productos regulares, lo cual se puede traducir en más calorías y menos nutrientes.
Una estricta dieta gluten-free incrementa la exposición de la persona a ciertas toxinas y disminuye su ingesta de hierro y vitaminas del complejo B.
Además, al eliminar el gluten de la dieta se corre el riesgo de ocasionar deficiencias nutricionales. Los nutrientes claves que aportan los cereales de grano entero, tales como el trigo, el centeno y el maíz son hierro, calcio, fibra, tiamina, riboflavina, niacina y ácido fólico. INS
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