
Las muertes de las adolescentes Emely Peguero, Dioskairy Gómez y Rosalinda Yan Pérez estremecieron a la población dominicana. / Inter News Service
Por Manuel Vólquez
Santo Domingo, 2 sep (INS).- La consternación y el repudio colectivo se han sentido en los últimos días en el país, tras el hallazgo de tres cadáveres de jovencitas de entre 16 y 18 años que habían desaparecido, en hechos ocurridos en diferentes lugares que han dejado una secuela de violentas protestas en la población.
Los macabros acontecimientos fueron repudiados por distintos sectores de la sociedad dominicana, incluyendo las altas instancias del poder político como son el presidente Danilo Medina, la vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández, la primera dama Cándida Montilla de Medina y el presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Maldonado.
Además, dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la senadora Cristina Lizardo y el ministro de Turismo, Francisco Javier García, y el presidente en funciones del Partido Reformista, Víctor “Ito” Bisonó.
Estas muertes violentas han causado asombro, indignación, rabia, reclamos de justicia, duelo, dolor y luto, estremeciendo por completo a comunidades como Cenoví, en la provincia Hermanas Mirabal, Rincón, de La Vega, y Nigua, de San Cristóbal, regiones norte y sur del país.
Las víctimas de los asesinatos son Emely Peguero, de 16 años, Dioskairy Gómez y Rosalinda Yan Pérez, de 18. Entre la tarde del jueves y primeras horas de este viernes se produjeron los descubrimientos de los violentados cuerpos de las adolescentes, reportadas desaparecidas por sus familiares.
Mientras el país se sumaba, por diferentes vías, al reclamo y desesperación de Emely Peguero Polanco, por su ausencia, tras haber salido con su novio, Marlon Martínez, y su cuerpo era buscado en las provincias Hermanas Mirabal, Duarte y Moca, otra mala noticia sorprendió a los dominicanos.
Entre unos matorrales en El Can de Sierra Prieta, Fantino, provincia Sánchez Ramírez, a 106 kilómetros (65 millas) de Santo Domingo, fue encontrado un cadáver en llamas de la jovencita Dioskairy Gómez, quien salió en la mañana del jueves para la Universidad Tecnológica del Cibao Oriental (ITECO) y en el trayecto desconocidos la montaron en un carro, sin placa, y se encargaron de troncarle su sueño de ser psicóloga, asesinándola con vileza.
En medio de la ola de rumores puestos a correr a través de las redes sociales, se creyó que se trataba de Emely, porque hasta entonces se desconocía la desaparición de Dioskairy.
El asesinato de Emely Peguero fue el más estremecedor por las circunstancias que precedieron a su desaparición y los testimonios ofrecidos por su novio, Marlon Martínez, y la madre de éste, Marlin Martínez, quienes en principio dijeron a los medios ignorar el paradero de la adolescente e incluso lloraron y se unieron al reclamo de los familiares y otros sectores que pedían aclarar la desaparición.
Sin embargo, el testimonio de un vigilante fue la pieza clave para descubrir qué había ocurrido con la jovencita. Este declaró a la Policía que vio cuando Marlon Martínez bajaba de un apartamento un saco donde se presumía estaba el cuerpo de Peguero, tarea que contó con la ayuda de su madre, Marlin Martínez, una funcionaria del gobierno y militante del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Ambos están presos.
Martínez, quien anoche se le dictó tres meses de prisión preventiva acusada de encubrimiento en el asesinato de la adolescente Peguero, fue destituida hoy mediante el decreto 326-17 por el presidente Danilo Medina como subdirectora de la Dirección General de Pasaportes.
Marlon confesó después que había matado a la joven, que estaba embarazada de él, al practicarle un aborto junto a una doctora amiga de su familia que le destruyó el útero, además de hundirle una parte de la cabeza con un golpe contundente, según un certificado de un médico legista.
Luego de asesinarla, el cadáver fue escondido en una finca de un amante de la señora Martínez para despistar a los investigadores y horas después lo dejaron abandonado a la orilla de una carretera. Pagaron a una persona 100 mil pesos (2,133 dólares estadounidenses) para trasladar el cuerpo a varios lugares.
Una enfurecida multitud intentó linchar a la madre e hijos cuando eran conducidos presos por agentes policiales que los conducían ante un juez para dictarles medidas de coerción.
Cientos de personas acudieron a la sepultura de Peguero, vestidos de negro, con imágenes de la menor asesinada pegadas en sus vestimentas; además de pancartas y retratos exigiendo justicia por el horrendo crimen.
En el caso de Dioskairy Gómez, los moradores de Rincón salieron a las calles a reclamar el esclarecimiento del asesinato. Entretanto, las autoridades analizan un vídeo captado por las cámaras de seguridad de un colmado, donde Dioskairy abordó un carro del transporte público blanco, sin placa, en dirección a la universidad, pero nunca llegó.
Mientras, el cadáver de Yan Pérez fue encontrado en el baño de una casa bajo construcción en el municipio Nigua, a 30 kilómetros (19 millas) de Santo Domingo, con las manos atadas y un trapo color rosa alrededor del cuello.
Por el hecho están detenidas dos personas, entre ellas su expareja, quien habría admitido haberla asfixiado. Los detenidos son Julio César Luis García (alias “Ángel”), de 30 años, expareja de la joven, y Franciso Javier Peña, de 38.
García habría confesado que Peña lo ayudó a amordazarla. Familiares de la víctima dijeron que García ultimó a su pariente en venganza, porque ella no quería seguir una relación con él. La joven desapareció el pasado sábado. INS
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