P. Rico-El gobernador Pierluisi veta proyecto legislativo de «legitimación activa ambiental», evidenciando su política pública lampedusiana con sus declaraciones

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 18 dic (INS).- El gobernador Pedro R. Pierluisi vuelve a manifestar lo que analistas consideran «la gerencia pública lampedusiana de su gobierno, ese gatopardismo político de simular que se hace sin verdaderamente hacer nada», al anunciar que no firmará el Proyecto de la Cámara 474 que crea la Ley de Legitimación Activa Ambiental.

Es la misma política gatopardista que ha habido en Puerto Rico en los últimos años. Gobernar con fines únicamente electoreros, realizando banales ejecutorias políticas, en un carrusel político de dar vueltas en un mismo lugar, con la sensación de estar avanzando con el movimiento circular en torno a su eje que no avanza.

No hay expresión más lampedusiana que ésta: «Proteger nuestro ambiente es política pública de mi administración y eso se puede constatar mediante las medidas puntuales que he tomado, incluyendo la asignación de mayores recursos al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, el cual precisamente reclutará más vigilantes para velar por el cumplimiento de nuestras leyes ambientales…»  Agrega el gobernador Puerluisi: «También he acogido sobre 80 recomendaciones del Comité de Expertos de Cambio Climático, muchas de las cuales están siendo implementadas».

Según la lógica conservadora de su gatopardismo, «dar paso a esta medida tendría como consecuencia una proliferación desmedida de pleitos judiciales innecesarios que atrasarían la reconstrucción en curso, así como la recuperación económica y creación de empleos que hemos logrado en los pasados dos años. Más aún, la medida hace caso omiso de la legislación y jurisprudencia actual que permite la revisión administrativa y judicial de los procesos y las decisiones de agencias del gobierno. Por consiguiente, no hay razón para trastocar el estado de derecho actual que propicia tanto la conservación como el aprovechamiento de nuestros recursos naturales como bien lo establece nuestra Constitución».

Mientras tanto, sigue la destrucción del medioambiente por un desarrollismo que fija sus metas en lo estrictamente económico, sin calibrar las consecuencias ecológicas concomitantes a la calidad de vida y salud del pueblo puertorriqueño que el afán desmedido de lucro tiene a largo plazo y que ya empieza a reflejarse, quizás a veces no tan evidente, pero en otras ocasiones notoriamente.

Un daño ambiental que luego intenta cubrirse y ocultarse con un manto de aparente progreso visible, pero que esconde las miserias de intentar vivir de espaldas a la Naturaleza. INS

rsm/