
Esta es la cocaína de la que se habrían apoderado los policías investigados por las autoridades dominicanas./Inter News Service
Santo Domingo, 11 oct (INS).-Once agentes policiales son investigados bajo la presunción de que habrían participado hace tres meses en “un tumbe” de 400 kilos de cocaína con un valor que supera los 260 millones de pesos (4.6 millones de dólares) en el mercado local, acción que ocurrió en la sección San Rafael, costas de Barahona, región suroeste del país.
Los detalles preliminares indican que una patrulla detuvo a detuvo un vehículo en el que unos desconocidos transportaban la droga que fue acaparada por los agentes y no fue reportada. Los sujetos no fueron apresados, lo que generó sospechas en las autoridades.
La participación de los uniformados fue descubierta luego que uno de los involucrados, el cabo Esteban Armando Feliz Batista, fue secuestrado al reclamar su parte del “botín”.
Feliz Batista, quien estuvo varios días en cautiverio por amenazar con denunciar al grupo, fue golpeado por sus compañeros en varias partes del cuerpo para evitar que lo delataran y después lo dejaron abandonado sin despojarlo de su arma de reglamento ni de una motocicleta que abordaba, aunque le quitaron los proyectiles.
De inmediato, la dirección general de la Policía Nacional ordenó la suspensión de once miembros de la institución sospechosos de formar parte del entramado delictivo.
La incautación de la sustancia prohibida esconde una cadena de complicidades, pues la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) tuvo conocimiento de que unos traficantes recibirían un cargamento procedente de Sudamérica por lo que montó una operación para detectarla, pero no lograron atraparlos porque evadieron la vigilancia que se le había montado.
Al salir a relucir la participación de agentes policiales en el robo de la carga se empieza a sospechar cómo los narcos lograron eludir el cerco que se le había montado.
Una fuente ligada a la investigación explicó al periódico de publicación gratuita El Día que se trató de un “tumbe” , que consiste en arrebatar a la fuerza los cargamentos de cocaína.
Ya la DNCD y la Policía tenían indicios de que el secuestro ocultaba una operación delictiva en la que agentes policiales estaban relacionados con el narcotráfico, pues fue después del rescate del cabo raptado que se empieza a esclarecer con mayores detalles la situación.
El 4 de noviembre, la Policía Nacional informó que, tras un amplio dispositivo de búsqueda implementado por sus agentes preventivos y de la Dirección Central de Investigación (DICRIM), fue captado en Bahoruco, el alistado Feliz Batista por individuos armados que viajaban en dos vehículos, uno marca Toyota, rojo, y otro Hyundai, negro.
Señaló que al momento de ser secuestrado, el agente regresaba de realizar su jornada de servicio en el destacamento de Juancho, provincia Pedernales.
El reporte preliminar indica que los secuestradores, ante la intensa persecución policial, los chequeos y retenes, se vieron en la obligación de dejarlo abandonado siendo rescatado por una patrulla de las que rastreaban la zona. INS
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