Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 5 may (INS).- Los neumáticos usados se han ido acumulando nuevamente de manera amenazante para la salud y el ambiente en centros de ventas y talleres de reparación.
Montañas de neumáticos son el panorama afeador del entorno urbano que es cada vez más común y atenta contra el medioambiente y la salud, a pesar de que los gomeros, y los dueños o dueñas de vehículos pagan un impuesto para la disposición de los neumáticos desechados, que varía por su tamaño, desde $1.65 hasta $25.
Se estima que los elementos con los cuales los neumáticos están hechos tardan 1,000 años en descomponerse y desaparecer. Además, los cementerios de neumáticos no sólo son un peligro ambiental, sino que pueden originar peligrosos incendios y se convierten en criaderos de mosquitos que atentan contra la salud pública.
A causa de la pandemia y otros factores del mercado, las compañías autorizadas por la Junta de Calidad Ambiental (JCA) para exportar neumáticos usados han detenido esta operación.
Se comienza a dejar sentir el parecer de que de nada vale que la Cámara de Representantes apruebe ̶ como lo ha hecho ̶ una medida del legislador Eladio «Layito» Cardona, del Partido Popular Democrático (PPD), para investigar el manejo de los neumáticos desechados, si no se procuran alternativas protocolares para su disposición final, entre cuyas más sabias soluciones está reusarlos como material para la producción de material asfáltico y otros productos de gran utilidad.
La declaración del estado de emergencia ambiental decretado por el gobernador Pedro R. Pierluisi y lo que se establece en ese decreto ejecutivo tiene un gran potencial económico para Puerto Rico, pero se necesita facilitar la inversión de capital privado para tal propósito.
Utilizar este desecho de neumáticos de manera productiva para asfalto y otros materiales útiles procesados del caucho es a lo que ambientalistas exhortan al representante Eladio «Layito» Cardona a envolverse en su tarea legislativa.
Pierluisi considera en su declaración de emergencia ambiental que «debe aprovecharse al máximo los materiales residuales de los neumáticos para el bien común y evitar a toda costa el almacenamiento de estos al utilizarlos adecuadamente en proyectos de reconstrucción incentivando la economía verde y cumpliendo con las regulaciones ambientales pertinentes», y la propuesta parece acertada por amplios sectores de la población.
La tecnología permite que los neumáticos gastados entren en una cadena que los convierta en un subproducto de utilidad y de correcto tratamiento ambiental, porque si no lo hacemos dañamos el medio ambiente.
Hay empresas que se encargan del proceso de tratamiento de los neumáticos desechados. La recogida es gratuita para las empresas en las que se originan los desechos de neumáticos y su coste lo paga el usuario en la compra de ellos.
Una vez son recogidos se trasladan a una planta de valorización para separarlos entre los que se pueden usar de segunda mano y los que van para recauchutado; en caso de no poder reutilizarse, irán a la planta de reciclado.
Tras el granulado del caucho y la separación del resto de materiales, todavía se pueden hacer muchas cosas con lo que era una cubierta gastada.
Allí, primero se clasificarán en función de sus características para después triturarlos y separar sus componentes. Una cubierta está compuesta al 75% de caucho, pero también contiene fibras textiles (12%) y acero (12%) que forman las carcasas y un 1% de productos químicos. Materias primas cuya recuperación evita emisiones al medio ambiente y permiten dar un segundo ciclo de vida a este producto.
Tras el granulado del caucho y la separación del resto de materiales, todavía se pueden hacer muchas cosas con lo que era una cubierta gastada. Entre las aplicaciones más frecuentes destacan desde césped artificial, pavimento para parques infantiles, drenajes y rellenos para construcciones, balsas de agua, pantallas acústicas, asfalto para carreteras y hasta suelas de zapato.
Hay lugares como España que convierten los neumáticos triturados y procesados en paneles de caucho que posteriormente son recubiertos con polvo de pizarra para darles un aspecto más real en forma de tejas. La durabilidad de estos tejados esta garantizada para más de 50 años.
También los neumáticos desechados pueden transformarse en rieles de los tranvías urbanos. Este sistema utiliza neumáticos usados en la construcción del sistema de amortiguación de la vía, dado que por sus propiedades elásticas, amortiguan y reducen las molestas vibraciones y el ruido producido por el paso de los tranvías.
El asfalto final producido con los neumáticos desechados también dispone de ventajas una vez que ya está en uso y los coches circulan sobre él, ya que mejora la durabilidad del suelo y reduce la contaminación acústica.
Gracias a su capacidad de absorber energía y gran resistencia a la intemperie, se usan en circuitos automovilísticos. Los neumáticos seleccionados para este fin deben cumplir normas específicas de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).
Asimismo, la gran capacidad de absorción de vibraciones de los materiales procedentes del neumático, así como su alta estabilidad ante agentes atmosféricos, permite que se pueda utilizar como láminas de aislamiento acústico.
La Resolución de la Cámara 309 ordena a la Comisión de Recursos Naturales, Asuntos Ambientales y Reciclaje de la Cámara de Representantes a realizar una investigación a fondo sobre el funcionamiento y alcance de la Ley 41-2009, según enmendada, conocida como «Ley para el Manejo Adecuado de Neumáticos Desechados del Estado Libre Asociado de Puerto Rico» por parte de la Junta de Calidad Ambiental y la Autoridad de Desperdicios Sólidos.
Defensores del medioambiente instan al representante «Layito» Cardona a aprovechar la situación con la acumulación excesiva de neumáticos desechados como parte del establecimiento de una hoja de ruta para el desarrollo económico de Puerto Rico. INS
rsm/
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