Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 27 abr (INS).- La proporción de la población mundial con 65 o más años ha pasado de un 5% a mediados del siglo XX a algo más de un 8% en el 2015; y se espera que en el 2050 llegue casi a un 16%. Esto supondrá más de 1,500 millones de personas. A finales del siglo XXI un 23% de la población y 2,500 millones de habitantes tendrán 65 o más años de edad.
Ya para julio de 2017, la población de 65 años o de una mayor edad en Puerto Rico igualó la población menor a 18 años de edad. En términos proporcionales, cada uno de estos grupos por separado comprendió un 20 por ciento de la población. El restante 60 por ciento de la población se encontraba entre las edades de 18 a 64 años.
Entre los años 2010 y 2017, la población menor a 18 años de edad menguó de 24% a 20% mientras que la población igual o mayor a 65años de edad se amplió de 15% a 20%.
La mediana de edad de la población en Puerto Rico registró un aumento a 41.6 años en 2017 luego de estar en 40.8 años de edad en el año previo 2016 indicando tener una población más longeva. Los datos de este último Censo del 2020 no deben ser muy diferentes.
Si el envejecimiento es el problema demográfico capital del siglo XXI, los ajustes en el urbanismo la construcción de viviendas y demás infraestructura y la prestación de servicios a la ciudadanía corren paralelamente con el envejecimiento demográfico con el objetivo de atemperarse al fenómeno. El planeta está cada vez mas urbanizado y cada vez son más las personas que viven en asentamientos urbanos.
En 1950, un 70% de los habitantes del planeta vivía en asentamientos rurales y sólo un 30% en asentamientos urbanos. En el 2014, un 54% de la población mundial vivía en asentamientos urbanos; y se espera que la población urbana del mundo continúe creciendo, de manera que en el 2050 habrá casi 10.000 millones de urbanitas.
El urbanismo de las ciudades no es uniforme a lo largo de todo el planeta. En el 2014, las regiones más urbanizadas eran América del Norte (82%), América Latina y el Caribe (80%) y Europa (73%), mientras que África y Asia seguían siendo básicamente rurales (40% y 48%, respectivamente).
Todas las regiones del mundo seguirán urbanizándose, y las regiones más rurales de África y Asia lo harán más deprisa que las demás: sus poblaciones urbanas llegarán al 56% y el 64% del total, respectivamente, en el 2050. Aunque la proporción de la población mundial que vive en zonas rurales ha descendido, su tamaño absoluto ha aumentado y se espera que llegue al máximo en un futuro muy cercano.
Las infraestructuras sociales (educación, empleo, vivienda, transporte, atención sanitaria y social) tendrán que adaptarse a las necesidades de unas poblaciones envejecidas.
La comunidad urbana global se quintuplicó desde los 746 millones de 1950 hasta los 3,900 millones del 2014. Asia presenta modestos niveles de urbanismo como región, pero alberga un 53% de la comunidad urbana global.
En cambio, Europa posee un 14%; y América Latina y el Caribe, un 13%. Se prevé que el crecimiento y la urbanización prosigan a lo largo del siglo XXI y sumen otros 2,500 millones de personas a la comunidad urbana global en el 2050, con casi un 90% de ese aumento concentrado en Asia y África.
De modo sorprendente, los pronósticos apuntan a que tan sólo tres países representarán un 37% del crecimiento estimado entre el 2014 y el 2050: India, con un aporte de 404 millones de urbanitas; China, con 292 millones; y Nigeria, con 212 millones.
Es fundamental que se asuma un nuevo enfoque social para hacer frente a problemas que van desde las pensiones y la asistencia sanitaria, hasta el transporte y la vivienda; problemas que afectarán en un grado u otro a todos los países del mundo.
Los gobiernos tendrán que replantearse los enfoques administrativos y el modo en que planifican y prestan los servicios públicos. Estos cambios de envejecimiento demográfico exigirán en todas partes una respuesta coordinada de las instancias públicas para atender adecuadamente a este sector poblacional.
Si no se producen importantes mejoras en la salud a medida que nos adentramos en el siglo XXI, el envejecimiento de la población aumentará el número de enfermedades y discapacidades. INS
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