
El listado de organizaciones que apoya el proyecto incluye asociaciones profesionales, organizaciones de servicios, grupos académicos, defensoras de derechos humanos, asociaciones estudiantiles, organizaciones de base de fe y religiosas. /Inter News Service
San Juan, 24 mar (INS).- Casi un centenar de organizaciones se unieron hoy a la ponencia del Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE) para expresar a la legislatura su apoyo al proyecto del Senado 184, que prohíbe las terapias de conversión en Puerto Rico.
El CABE apoyó hoy, con una ponencia presentada en el inicio de las audiencias públicas sobre la medida, la aprobación del proyecto del Senado 184, que pretende enmendar varias leyes a los fines de prohibir las terapias de conversión o terapias restaurativas utilizadas para «corregir» la homosexualidad, particularmente en menores de edad, en Puerto Rico.
«En Puerto Rico se ha ido fortaleciendo un consenso social cada vez más fuerte para exigir al estado las acciones necesarias para garantizar paz, seguridad y equidad a comunidades vulnerabilizadas por el discrimen. Eso es lo que vemos hoy: Un frente común para proteger nuestra niñez de las terapias de conversión y abrir el país a un diálogo urgente en el que todas y todos nos eduquemos para entender que son maltrato y no son aceptables bajo ninguna circunstancia», expresó Carmen Milagros Vélez, portavoz del CABE.
El listado de organizaciones incluye asociaciones profesionales, organizaciones de servicios, grupos académicos, defensoras de derechos humanos, asociaciones estudiantiles, organizaciones de base de fe y religiosas.
«La diversidad de estas organizaciones es también una diversidad de saberes y experiencias. Son entidades que se han acercado al tema desde la ciencia, la experiencia, la reflexión y la solidaridad con nuestra niñez», añadió por su parte la trabajadora social Lydael Vega, también portavoz.
El CABE depondrá hoy en las audiencias públicas convocadas en el Senado y ha dicho públicamente que este asunto de derechos humanos ya está resuelto a nivel internacional y que ya es hora de que en Puerto Rico se resuelva también.
«Existe consenso en la comunidad internacional y organismos defensores de los derechos humanos a los efectos de que las terapias de conversión o terapias restaurativas para «corregir la homosexualidad» son una forma adicional y cruel del discrimen y la marginación que sufren las comunidades LGBTT alrededor del mundo», sostiene la ponencia del CABE.
Según el abogado Giancarlos Colberg, «las mal llamadas terapias de conversión son prácticas basadas en prejuicios y homofobia. Ya 20 jurisdicciones en los Estados Unidos las prohíben. Nos toca en Puerto Rico».
CABE consignó que múltiples entidades, como la Asociación Americana de Psicología, la Nacional de Profesionales del Trabajo Social (National Association of Social Workers o NASW por sus siglas) y la Asociación de Psicología de Puerto Rico se han expresado en contra de la utilización de este tipo de terapias tanto por por su desprestigio como por sus riesgos inherentes contra la dignidad de los seres humanos.
Además, tan reciente como en este mes, el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para los derechos de lesbianas, gay, bisexuales y transgénero, Victor Madrigal-Borloz, afirmó que los métodos que se utilizan como «terapia correctiva» para tratar de cambiar la orientación sexual de personas LGBT va desde tratos crueles, degradantes e inhumanos y en algunos casos equivale a un acto de tortura. De acuerdo con este experto, este tipo de métodos «correctivos» son violentos y humillantes.
Afirmó que entre las terapias de conversión que podrían equivaler a tortura se incluyen, privación de libertad, aislamiento, electrochoques, medicación forzada, violación sexual correctiva, y toda una serie de técnicas crueles que intentan cambiar la orientación sexual de una persona.
«Es hora que nuestro país se prohíba terminantemente este tipo de intervención cuya base estriba en estereotipos de género y fundamentos religiosos que laceran la dignidad de las personas y dejan profundas huellas de sufrimiento en la psiquis de las personas sometidas a los mismos», puntualizó Osvaldo Burgos Pérez, portavoz del CABE.INS
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