P. Rico-Retrospección acerca del prefijo “super” ante la mutilación lingüística de los superlativos (análisis, ampliación)

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 24 feb (INS).- En Puerto Rico, principalmente entre los jóvenes, pero habiéndose propagado a personas de más avanzada edad, se abusa mucho del prefijo «super» como superlativo en el español.

Lo que podría describirse como la era del «super» como expresión hiperbólica, no únicamente aquí en Puerto Rico, sino en muchos otros lugares de habla castellana, está sustituyendo el superlativo para expresar maximidad.

Así, por ejemplo, cuando se quiere expresar que se está bien contento, se escucha decir «estoy supercontento o supercontenta por tal o cual cosa», en vez del superlativo correcto de «contentísimo o contentísima, muy contento o muy contenta».

Esos modismos que se ponen en boga en un momento dado son los que van deformando el idioma español de manera que, en la era del «super», de lo hiperbólico, se diría que de forma «super rápida», en vez de muy rápida.

Esta rapidísima deformación del idioma español refleja, hasta cierto punto y en muchísimos casos, la falta de léxico entre nuestros jóvenes y entre muchos de nuestras personas de mayor edad.

Esta es una expresión que se escucha frecuentemente, más de lo debido, en figuras de la farándula, especialmente de la música, y entre conocidos ídolos del deporte. Y el modelaje hace que la expresión se ponga en boga.

Tal abuso de la expresión sustitutiva del superlativo correcto podría considerarse, utilizando la expresión en boga, un uso «supermalo» del superlativo en español que resulta ser, dicho correctamente, malísimo.

Esa monotonía lingüística empobrece la tonalidad expresiva del español en esa tendencia a lo hiperbólico que caracteriza a la modernidad, y que puede encontrar muy bien una respuesta correcta en el idioma español.

Hay entre la juventud un «super» para todo: superlindo, superfeo, superbueno, supermalo, superdulce, superamargo, superligero», superlento, supergrande, superpequeño, superagradable, superdesagradeble. De manera, que como diría una o un joven de hoy: todo «es super».

En la era actual de las hipérboles, en que toda admiración o agrado por algo se adjetiva como «super» y quedan sustituidos los superlativos en el idioma español de cada palabra y la hiperbolización se uniformiza con el «super» se presenta otro problema: desaparecen las palabras que en algunas instancias son distintas a las palabras que se maximizan. Así, por ejemplo, el superlativo de bonito que es bello, desaparece y se sustituye por superbonito.

Lo mismo sucede con uno de los superlativos de grande, que puede cambiarse, en vez de grandísimo o muy grande, por el superlativo de enorme,  que en la era de lo «super» se uniformiza por «supergrande».

En el superlativo de pequeño, que además de pequeñísimo, se puede utilizar como superlativo la palabra minúsculo, sucede lo mismo con «superpequeño».

También está el caso de rápido, cuyos superlativo puede ser rapidísimo, pero cambiarse por la palabra veloz. Pero en la modernidad de lo «super», el superlativo que se utiliza es «super-rápido».

Muchos pueden ser los ejemplos de los casos de mutilaciones lingüísticas en el español con el prefijo «super»  a modo de superlativo, pero con estos ejemplos basta.

Superar el super y hacer un buen uso de los superlativos en el idioma español, que son muy variados, y no limitarse a la monotonía repetitiva del «super» para todo lo que se quiere maximizar, es lo que se requiere para hablar correctamente. INS

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