Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 25 dic (INS).- La Navidad, asumen tanto las autoridades como los epidemiólogos, marcará un punto de inflexión en forma de un probable repunte de los casos tras las festividades de la ocasión. Para atenuarlo, se preveía una intensa campaña de vacunación en la población en general que no se ha producido en Puerto Rico ni en ninguna parte del mundo.
Como era de esperarse las autoridades fueron sumamente cautelosas con la aprobación de las vacunas, principalmente en Europa y Estados Unidos. Moscú lleva una ventaja frente a otras grandes ciudades del mundo con una vacunación masiva a la población en general, no únicamente a los trabajadores de la salud más expuestos al virus, que no se ha producido todavía en ninguna otra parte. La vacunación a la población ha comenzado a generalizarse en toda Rusia, aunque todavía es muy temprano para determinar con qué éxito.
Lo cierto es que tras las festividades navideñas y el gregarismo festivo y de celebración de la época habrá para los meses de enero y febrero un repunte de infecciones al Covid-19 que es muy difícil a este momento predecir cuán grave será.
Las autoridades sanitarias del país, especialmente los hospitales, deben ir preparándose para la situación de repunte de contagios al Covid-19 que se pronostica para los meses de enero y febrero.
El temor que existe es que a partir de esos dos meses el problema sanitario con el Covid-19 en Puerto Rico se salga de control con más contagiados resultantes de las festividades navideñas, especialmente los asintomáticos, quienes contagiarán a muchas otras personas más.
Habría un problema sanitario en el país, similar a una bola de nieve que rueda cuesta abajo y va agrandándose según va rodando por la nieve que se adhiere a ella.
Lo único que puede detener eso es una inmunización colectiva mediante la inoculación masiva de la vacuna a cada vez más personas. Pero para ello, Puerto Rico depende de las autoridades federales estadounidenses.
Acelerar el ritmo de vacunación entre la población en los próximos seis meses, por lo menos, en una población de tan sólo poco más de tres millones de habitantes, incluyendo a menores de la edad permitida para ser inoculados por las actuales vacunas, es fundamental para evitar el efecto de la bola rodante de nieve que crece mientras rueda sobre la que está depositada en el suelo y se adhiere a ella. INS
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