
Néstor Duprey Salgado pre3sentó el libro “Clemente: en la víspera de la gloria”. / Inter News Service
Carolina, 26 ago (INS).- El viernes 18 de agosto se efectuó en Carolina la celebración de los 83 años del natalicio del astro boricua del béisbol de las Grandes Ligas Roberto Clemente Walker.
Este inolvidable “gigante” nació el 18 de agosto de 1934 y murió en un trágico accidente aéreo el 31 de diciembre de 1972, tras haber alcanzado el máximo escalafón de la fama como deportista en plena juventud, a los 38 años.
“Una dolorosa pérdida que aún sentimos viva en nuestro interior, pues Roberto Clemente se coronó de gloria como pelotero de Grandes Ligas y se convirtió en un inolvidable ‘gigante’ para su querido pueblo de Carolina y para las nuevas generaciones que han seguido su trayectoria y se han dejado estimular por sus grandes logros”, dijo el alcalde José Carlos Aponte.
En atención a esos logros, en el anfiteatro Fortunato Vizcarrondo del Archivo Histórico se presentó el libro de Néstor Duprey Salgado “Clemente: en la víspera de la gloria”.
En las páginas, el historiador y profesor de ciencias políticas de la Universidad Interamericana Metro analiza los últimos tres años de vida del astro boricua, tiempo en que se encaminaba a ser el primer dirigente negro en la historia de las Grandes Ligas.
Duprey escogió los últimos tres años en la vida del astro boricua porque tras estudiar la vida de su héroe, concluyó que era la etapa que faltaba por contar. Clemente fue el primer latino en conectar tres mil imparables y ser exaltado al Salón de la Fama del Béisbol.
El libro de Duprey se enfoca en el período en que Clemente terminó de jugar la temporada de 1969 con los Piratas de Pittsburgh, hasta el día de su trágica muerte. En la campaña de 1969, Clemente obtuvo el noveno de sus 12 Guantes de Oro y fue elegido a su noveno partido del Juego de Estrellas.
En 1970-71 Clemente jugó y dirigió a los Senadores de San Juan, en la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico.
El autor explora la posibilidad que tuvo Clemente de convertirse en el primer dirigente negro en las Grandes Ligas. Ese honor, en cambio, le fue reservado tres años después, en 1975, a Frank Robinson, una de las máximas estrellas de las Grandes Ligas tras la muerte del astro boricua.
Tras la presentación y discusión del libro de Duprey Salgado, la comitiva se trasladó al Cenotafio Roberto Clemente, en el complejo deportivo, un alto relieve en bronce con 44 figuras que recuerdan la trayectoria del astro carolinense desde su nacimiento hasta su fallecimiento.
La obra, del escultor José R. Buscaglia, se develó en 1999 y sirvió de telón de fondo para honrar su memoria. INS
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