R.Dominicana-Persiste la desigualdad de género y problema para los jóvenes acceder al empleo formal

La tasa de informalidad laboral en la República Dominicana se sitúa en 54.8%. Inter News Service

La tasa de informalidad laboral en la República Dominicana se sitúa en 54.8%. Inter News Service

Santo Domingo, 13 feb (INS).-La tasa de informalidad laboral en el país se ubicó en 54.8% de la población en el último trimestre del año pasado (octubre-diciembre 2024), según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) publicada por el Banco Central de la República Dominicana, una situación que se refleja en la desigualdad de género y problema de jóvenes para acceder al empleo.

De acuerdo con los datos, el número de ocupados formales se incrementó en 140,669 personas, mientras los informales se redujeron en 42,681 personas.

El estudio refiere que al cierre del 2024, el total de ocupados de la economía dominicana (incluyendo los formales e informales) se ubicó en 5,050,930 trabajadores, lo que representa un incremento de 97,988 nuevos puestos netos, respecto a octubre-diciembre de 2023, y posiciona al mercado laboral con una tasa de ocupación de 62.3%, o sea, que de cada 100 personas 62.3 cuenta con un trabajo formal o informal.

En la categoría de empleados de empresas privadas se reflejó un incremento laboral con 109,950 nuevos trabajadores y la mayoría de estos puestos se registraron en las industrias, la construcción, el comercio y otros servicios.

La investigación muestra que en términos reales, el ingreso laboral exhibió un incremento del 7.1% en los últimos doce meses, lo que dice se ha reflejado en una tendencia decreciente en el indicador de pobreza monetaria, la cual se ubicó, al tercer trimestre de 2024, en 20.8%, representando una reducción en comparación con la tasa del 24.4 % observada en el mismo período de 2023.

La composición de ese mercado en el último trimestre del pasado año, evidencia que la población dominicana en edad de trabajar (PET), es decir aquellos de 15 años o más, se ubicó en 8.1 millones representando un 74.9%.

El Banco Central explicó que este grupo se desagrega en dos partes: la fuerza de trabajo o población económicamente activa (PEA) que constituye unos 5.3 millones de nacionales, de los cuales 5.1 se encuentran ocupados y el resto desocupados buscando activamente trabajo (desocupados abiertos), y fuera de la fuerza de trabajo o inactivos que alcanza 2.8 millones de personas.

OTRO INFORME

Por otro lado, el informe «Panorama Laboral 2024 de América Latina y el Caribe», levantado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala que cinco años después de la pandemia de Covid-19, la región ha logrado una relativa estabilidad en los principales indicadores ocupacionales; sin embargo, persisten retos estructurales que afectan principalmente la calidad del empleo y profundizan las brechas.

El estudio revela que entre 2023 y 2024, la tasa de tareas en la región aumentó en 0.5 puntos, alcanzando el 58.9%, mientras que la desocupación pasó de 6.5% a 6.1%.

A pesar de estas mejoras a corto plazo, los niveles de participación en la fuerza de trabajo siguen siendo inferiores a los registrados en 2012, lo que refleja una insuficiente creación de empleo en los últimos años.

«La región ha recuperado los niveles de empleo previos a la pandemia, pero el panorama sigue siendo preocupante: estamos en el mismo punto que hace diez años. El crecimiento económico se desacelera y las deficiencias estructurales en la generación de empleo persisten», explicó Ana Virginia Moreira Gomes, directora regional de la OIT para América Latina y el Caribe.

Afirma que a pesar de los avances, las brechas laborales entre hombres y mujeres continúan siendo una preocupación central.

En año pasado, la participación femenina se mantuvo en 52.1%, muy por debajo de la de los hombres (74.3%), lo que implica que menos mujeres trabajan o buscan jornadas. Además, las féminas ganan en promedio un 20% menos que los hombres, y siguen siendo expuestas a mayores tasas de desocupación y empleos de menor calidad.

“Las disparidades de género en el empleo siguen siendo un obstáculo fundamental para alcanzar una verdadera igualdad laboral en la región. A pesar de algunos avances, la brecha salarial de género y la segregación ocupacional basada en género continúan limitando las oportunidades para las mujeres”, destacó Gerson Martínez, especialista regional en economía laboral de la Oficina Regional de la OIT para América Latina y el Caribe, y autor principal del informe.

El reporte reseñado por medios locales también señala que la informalidad en esos quehaceres sigue siendo una característica predominante del mercado de trabajo, con una cifra en 2024 del 47.6%, ligeramente menor que en 2023 (48%). Esto representa un reto para la calidad del empleo y la inclusión social, ya que implica que casi la mitad de las y los trabajadores de América Latina y el Caribe tienen contratos precarios, ingresos inestables, falta de seguridad social y mayor vulnerabilidad económica.

Señala que si bien algunos países de la región han avanzado en la transición hacia la economía formal, en otros el empleo informal sigue representando un porcentaje alarmante. Estas altas tasas continúan dificultando el logro del trabajo decente.

El empleo juvenil se presenta como uno de los mayores retos del panorama laboral de América Latina y el Caribe. A pesar de una leve disminución en la escala de desocupación juvenil, de 14.5% en 2023 a 13.8% en 2024, esta valoración continúa siendo casi el triple que la de los adultos. Las oportunidades para las personas jóvenes entre los 15 y los 24 años continúan siendo limitadas, sobre todo en un contexto de alta informalidad e insuficiente creación de empleos.

El documento señala que la falta de tarea estable y remunerada para las personas jóvenes sigue siendo una de las mayores preocupaciones para el futuro laboral de la región.

La alta informalidad, la baja productividad de las economías y los bajos salarios, son factores que continúan limitando las perspectivas laborales de este grupo.

«Es fundamental que los países de la región desarrollen políticas que integren de manera efectiva a las personas jóvenes en el mercado de trabajo formal. Esto implica promover la educación técnica y profesional, así como desarrollar sistemas nacionales de cuidado que faciliten el acceso de las mujeres, especialmente de las mujeres jóvenes, al mercado laboral”, expresó Martínez. INS

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