
El desequilibrio emocional se está expandiendo en la población de Santo Domingo. Inter News Service
Santo Domingo, 25 ene (INS).- La dependencia emocional es una condición relativamente común que está afectando a un porcentaje significativo de la población nacional, dijo el psicólogo clínico José Carlos Vargas, especialista en el abordaje y manejo de adicciones.
Citó estudios internacionales que sugieren que su prevalencia puede variar de entre 5% y 15% de las personas.
Esta condición puede manifestarse en diversas etapas de la vida, aunque algunas investigaciones muestran alta prevalencia durante la adolescencia y la juventud temprana, debido a la búsqueda de identidad y la necesidad de aprobación social.
Vargas, un miembro del Centro Integral Lotus, en un artículo remitido al periódico Listín Diario, expresa que ese fenómeno se ha observado mayor prevalencia en adultos jóvenes de entre 18 a 40 años y adultos de mediana edad de entre 40 y 60 años.
Precisa que la dependencia emocional es una condición que funciona de manera similar a otras adicciones, que conduce al individuo a desarrollar una necesidad obsesiva compulsiva de la presencia y aprobación del otro, experimentando síntomas de abstinencia emocional ante la separación.
La eventualidad se manifiesta en la entrega total del poder personal a otra persona, resultando en la pérdida gradual de la capacidad de autogestión.
El especialista revela que en su práctica personal, aproximadamente el 40% de los pacientes presentan signos de dependencia emocional en sus diferentes niveles leve, moderado y grave, ya sea como problema principal o como condición comórbida con otros trastornos.
Entre las señales de alerta de esos patrones, cita la necesidad constante de aprobación y validación externa y dificultad para tomar decisiones de manera autónoma.
También, con la pérdida progresiva de la identidad personal, tolerancia creciente a conductas irrespetuosas, miedo intenso al abandono o al rechazo, idealización excesiva de la pareja y aislamiento social progresivo.
Vargas señala que el reconocimiento de esos patrones y la búsqueda de ayuda constituyen los primeros pasos hacia la recuperación de la autonomía emocional.
Manifestó que el proceso de recuperación implica reconectar con la propia identidad, establecer límites saludables, desarrollar autoestima independiente de validación externa, aprender a gestionar la soledad de manera constructiva y construir una red de apoyo más allá de la relación romántica.
En su artículo titulado “Cuando el amor se convierte en adicción”, indica esa patología representa uno de los patrones más destructivos en las relaciones interpersonales.
Afirma que este cuadro, frecuentemente confundido con amor intenso o pasión, constituye un patrón disfuncional que afecta significativamente la salud mental y el desarrollo personal. Señala que frases aparentemente románticas como “no puedo vivir sin ti”, “eres mi todo”, “es que te necesito”, suelen ser indicadores de este patrón disfuncional.
Indica que las consecuencias son muy significativas ya que generan un gran deterioro de la autoestima, incrementa síntomas ansiosos y depresivos, generan pérdida de objetivos y metas personales, alteran las relaciones sociales y familiares o posiblemente pueden desarrollar otros trastornos psicológicos, con frecuencia, indica, en el intento de no perder a la otra persona, se acaba perdiéndose a sí mismos. INS
mv
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