
Collage de mujeres dominicanas asesinadas por sus parejas entre el 2000 y 2024. (Fuente externa). Inter News Service
Santo Domingo, 3 ene (INS).- Datos recopilados por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) y los Análisis Estadísticos de Criminalidad de la Policía Nacional establecen que la República Dominicana ha registrado al menos 49,284 muertes violentas en el primer cuarto del siglo XXI, entre los años 2000 y 2024.
La cifra incluye casos de homicidios en general, que abarcan los ciudadanos calificados como peligrosos delincuentes abatidos por agentes de la Policía en presuntos “intercambios de disparos”, como también feminicidios y suicidios.
El año más trágico fue el 2008, con 2,886 casos, seguido del 2011 (2,733) y el 2010 (2,612). Otros de alta incidencia fueron el 2007 (2,604), el 2009 (2,541) y el 2012 (2,515).
En contraste, el año con menor número de casos fue el 2001, con 1,086, seguido del 2000 (1,090) y el 2024 (1,189). Entre los años más recientes, destacan el 2023 con 1,996 y el 2022 con 1,998 casos.
En la información recopilada, la mayoría de las víctimas fueron hombres jóvenes. El grupo de edad más afectado es el de 25 a 29 años, que encabeza las estadísticas de muertes violentas, seguido por los grupos de 20 a 24 años, 35 a 39 años y 40 a 44 años.
Por igual, la data precisa que hay una elevada cantidad de personas fallecidas por acciones violentas que no estaban registradas en la Junta Central Electoral (JCE).
En relación con los feminicidios, en los últimos años el país ha tenido un aumento, especialmente entre mujeres jóvenes, una diferencia de lo observado en períodos anteriores. Entre 2000 y 2010, la falta de conciencia sobre la violencia de género y el silencio social contribuyeron a que muchas muertes pasaran desapercibidas o se clasificaran como simples homicidios.
“En períodos anteriores, las tragedias familiares solían considerarse eventos aislados. Sin embargo, en los últimos años, estos casos han aumentado, a menudo protagonizados por personas que actúan movidas por la ira o por trastornos de salud mental”, dice el reporte.
Algunos crímenes conmovieron a la población nacional. En la madrugada del 4 de agosto de 2008, un violento enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes en la comunidad de Paya, en la provincia Peravia, dejó seis muertos y algunos heridos.
En agosto del año 2017, Emily Peguero, una adolescente de 16 años con cinco meses de embarazo, fue golpeada por su pareja hasta provocarle la muerte. El cadáver fue encontrado en el interior de una maleta en La Guama de Cayetano Germosén, provincia Espaillat, luego de casi dos semanas de intensa búsqueda.
El 6 de junio de 2022, Orlando Jorge Mera, ministro de Medio Ambiente, fue asesinado a tiros en su despacho por un amigo cercano y ex colaborador, quien tenía diferencias con él relacionadas con un negocio de importación de armas y permisos ambientales.
El 29 de marzo de 2023, policías acribillaron a la pareja cristiana Elisa Muñoz Marte y Joel Díaz en Villa Altagracia, en la provincia San Cristóbal, tras supuestamente confundirlos con unos sujetos delincuentes que circulaban en un vehículo de las mismas características del que abordaban las víctimas.
En 2024, la República Dominicana también fue escenario de numerosos actos agresivos que sumieron a decenas de hogares en el dolor. Durante este año, al menos cinco casos trágicos involucraron a padres que acabaron con la vida de sus hijos e hijos que asesinaron a sus padres. Estas tragedias, conocidas como filicidios y parricidios, estremecieron al país por la agresividad.
Los casos más devastadores ocurrieron en agosto. El 13 de ese mes, la doctora en medicina y además oficial militar Ana Josefa García Cuello decapitó a su hija, Elianna Frías García, de seis años, en el sector Hainamosa, ubicado en el municipio Santo Domingo Este. Según declaraciones de su abogado, la mujer cometió el acto durante un presunto episodio de esquizofrenia, enfermedad que padecía desde hacía 11 años.
El 12 de agosto, Génesis Daniela Lugo y su hija de cinco años fallecieron después de caer desde un cuarto piso en el sector Marañón I, en Santo Domingo Norte. Informes evidenciaron que la joven habría decidido lanzarse debido a un conflicto familiar que la mantenía en un estado de depresión.
En julio, Radhamés Melo Matos, padre de la niña, denunció a una tía de su pareja por presunto abuso sexual contra la menor, un hecho que pudo haber agravado la situación emocional de la madre.
El 19 de agosto, Milagros Cristina Veras, de 35 años, fue asesinada a palos por su expareja, Eladio Manuel Encarnación, conocido como «Manuelcito», en el sector Cristo Rey, Distrito Nacional. Aunque llevaban varios meses separados, continuaban viviendo en la misma residencia. Encarnación, de 58 años, también provocó una explosión en la vivienda donde residían.
En esa fecha, Luisa Betances Fabián, de 56 años, fue asesinada por su pareja, Edwin Andrés Gerónimo Mejía, de 42 años, con un pedazo de block. El hombre tenía un historial de violencia y amenazas.
Otro episodio desgarrador fue el de Carmen Jiménez, quien torturó a su sobrino de ocho años hasta matarlo. La mujer confesó que maltrataba físicamente al niño porque «la sacaba de quicio y le rompía sus cosas». Además, le prohibió asistir al colegio para evitar que sus heridas fueran descubiertas.
Además está la muerte, el 8 de marzo, de José Antonio Figuereo Bautista, conocido como «Kiko la Quema», en un supuesto enfrentamiento con agentes de la Policía Nacional; fue otro hecho destacado por la prensa dominicana. Figuereo, quien estuvo entre los más buscados desde 2015, estaba acusado de traficar con kilos de droga en San Cristóbal y Baní (región sur), y estaba presuntamente vinculado con la muerte de más de 20 personas. INS
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