
Juan Dalmau Ramírez encabezó junto a Ana Irma Rivera Lassén la papeleta de la Alianza de País. Inter News Service
Por Nelson del Castillo
San Juan, 20 nov (INS).- Si algo ha dejado claro el resultado de las elecciones generales, realizadas el martes 5 de noviembre, es que Puerto Rico marcha hacia la ruta definitoria para construir su futuro como nación soberana.
Para muchos este planteamiento no se corresponde con la tercera victoria consecutiva que obtiene el anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP), mas no puede uno quedarse en la superficie al momento de hurgar en los cambios que necesita el país desde que en septiembre de 2017 el huracán María lo devastó parcialmente.
Tal como ha quedado evidenciado, en las dos últimas administraciones consecutivas del PNP, Puerto Rico ha permanecido sumido en la ruina, a pesar de los miles de millones de dólares destinados para su reconstrucción. En el primer cuatrienio nada se hizo para devolver al pueblo una adecuada condición de vida, por lo que el nefasto Ricardo Rosselló Nevares y sus amiguetes del chat terminaron derrocados después de 14 días de intensas manifestaciones que en dos oportunidades arroparon el expreso Las Américas con cerca de un millón de personas.
Sustituido por la entonces secretaria de Justicia Wanda Vázquez Garced, la falta de articulación gubernamental la llevó a entregar la administración pública sin una ejecución adecuada, por lo que terminó superada en las internas del PNP por Pedro R. Pierluisi, quien a punto de entregar el mando evidencia un fracaso en los proyectos de reconstrucción, razón por la cual, entre otras, la comisionada residente en Washington, Jenniffer González Colón, lo derrotó en primarias.
La campaña de González Colón se caracterizó por la manipulación ideológica, por lo que ahora le corresponderá demostrar que ciertamente reconstruirá el país, comenzando por darle estabilidad en la energía eléctrica y, tal como sugirió en un principio, sacar a LUMA Energy y a GeneraPR, que han sido incapaces de proporcionar armonía energética mientras, cada vez, encarece el servicio.
Esto, en principio, porque en cuanto a “alcanzar” la anexión plena para Puerto Rico es un sueño imposible, que sirve para alimentar la ilusión a un sector poblacional de una mejor vida que Washington no ha sido capaz de ofrecer en 126 años de dominación colonial.
Si algo ha resultado sorprendente en estas elecciones 2024 es el desplome del Partido Popular Democrático (PPD), quedando desplazado al tercer lugar, posiblemente consecuencia de su contubernio con el PNP que, entre otras cosas, llevaron a la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) bajo la promesa de los senadores Eduardo Bhatia y Larry Seilhamer de que el país tendría un mejor servicio —que en realidad ha resultado caótico y caro— y dar por bueno un Código Electoral hecho a la medida del partido oficialista.
La segunda posición obtenida en estos comicios por Juan Dalmau Ramírez, candidato a la gobernación por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y de la Alianza de País con el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), evidenció a pesar de la campaña en contra de empresarios y comerciantes que Puerto Rico experimenta un cambio generacional después que las anteriores fueran perseguidas, encarceladas y en muchos casos hasta asesinadas por las autoridades policiales por su postura ideológica.
Si bien la persecución no se ha superado, como lo evidenciaron las cartas de los empresarios a sus empleados, además de colegios, para que no votaran por Dalmau Ramírez porque una victoria suya implicaba la pérdida de los fondos federales, el avance alcanzado evidencia que hay una generación dispuesta a derrotar el miedo.
Tampoco hay que olvidar que los empresarios, autoproclamados como artífices del progreso, esgrimieron el fantasma del comunismo para menoscabar la figura del candidato a gobernador de la Alianza de País, a la vez que planteaban que los puertorriqueños se quedarían sin el pasaporte estadounidense, pese a que en la actualidad hay miles que nunca han tenido uno en sus manos ni lo tendrán porque no es el objetivo de sus vidas.
En cuanto a la situación económica, la realidad es que —a más de un siglo de la ocupación militar estadounidense—, la mitad de la población puertorriqueña vive bajo el nivel de pobreza.INS
ndc
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