P. Rico-Un asunto que quedó en pausa, pero que no debe olvidarse (análisis)

Ricardo Rosselló Nevares / Inter News Service

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 28 dic (INS).- La renuncia obligada por las circunstancias de Ricardo Rosselló a la gobernación el 2 de agosto de 2019, a dos años y ocho meses de haber sido elegido en las urnas, fue prácticamente una defenestración hecha por un pueblo indignado, cuyo verdadero significado político para la democracia no se ha analizado todavía a cabalidad, a pesar de lo mucho que se ha comentado y escrito en los medios noticiosos.

Rosselló no pudo mantenerse más tiempo en el poder después de aquel levantamiento popular extraordinario que desencadenó un proceso de destitución en ciernes y que descarriló su gobierno y anunció que iba a renunciar a su cargo el 24 de julio, cuya dimisión sería efectiva el 2 de agosto del mismo año.

Su sucesora, la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez Garced, una exfiscala que alguna vez lideró la oficina de asuntos de la mujer, llegó al cargo después de una polémica sobre la validez de su sucesión tras el secretario de Estado, que habría sucedido al gobernador, renunciara al cargo por también estar involucrado en los escandalosos chats que envolvió la posterior renuncia de Rosselló.

Este dilema de la sucesión del dimitente gobernador Rosselló fue el resultado de no existir el cargo por elección en Puerto Rico de vicegobernador, que muchos califican de innecesario, por no haber para la vicegobernación una función rutinaria en situaciones normales, que no sea la de sustituir al gobernador en situaciones políticas extraordinarias como la del 2019 o en caso de muerte.

San Juan, que había visto a los manifestantes llegar a pie, a caballo e incluso en vehículos acuáticos durante la semana pasada, estalló en celebraciones después del anuncio de la renuncia a la gobernación de Rosselló. La gente vitoreó en las afueras de La Fortaleza, la residencia oficial del gobernador. Golpearon tambores, panderetas y cacerolas, no con enojo sino con regocijo.

El anuncio de Rosselló se dio horas después de que el presidente de la Cámara de Representantes puertorriqueña, Carlos Méndez Núñez, dijera que los legisladores estaban listos para empezar un proceso de impeachment (juicio de destitución) y que contaban con suficientes votos para iniciar el procedimiento para remover al gobernador del cargo.

Rosselló ha sido el primer gobernador en renunciar desde que Puerto Rico comenzó, en 1947, a elegir a sus gobernadores.

Que en una democracia el pueblo con su indignación en las calles defenestre a un gobernador en Puerto Rico es un suceso trascendente para la historia del país y plantea la necesidad de evaluar la posibilidad de legislar y estatuir una disposición legal revocatoria del cargo de gobernador, bajo el cumplimiento de ciertas circunstancias y los debidos requerimientos.

Un referéndum revocatorio del incumbente en posesión del cargo de gobernador, lo mismo que para otros puestos públicos, hubiera evitado la necesidad de las continuas movilizaciones en las calles que tuvieron que hacerse para “defenestrar” al gobernador Rosselló de la gobernación mediante su inevitable renuncia.

Esto es un asunto que ha quedado en pausa y que no debe quedar en el olvido. INS

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