
El Capitolio, en Washington. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 16 dic (INS).- Parece una victoria pírrica para la comisionada residente, Jenniffer González Colón, y para el gobernador, Pedro R. Pierluisi, y sus proyectos de estadidad la aprobación en la Cámara de Representantes federal del proyecto legislativo 8393, para la celebración de un plebiscito en Puerto Rico que fuera vinculante con las instancias de poder estadounidenses, pues el consentimiento senatorial no se prevé ni ahora ni después de enero.
Si bien podría ser significativo que la libre asociación haya sido enmarcada en esa pieza legislativa en un lenguaje que otorga ciudadanía estadounidense bajo la opción de una asociación libre con Estados Unidos para presentes y futuras generaciones de hijos e hijas de puertorriqueños bajo la vigencia de tal pacto (aunque únicamente uno de los miembros de la pareja que procree sea boricua), lo cierto es que el Senado federal no considerará ni ahora ni después de enero el proyecto de ley cameral, que tiene muy poca aprobación de los republicanos.
Y varios de quienes votaron a su favor no regresarán a partir de enero al Congreso, tras haber perdido las elecciones de medio término.
La posibilidad de que el Senado federal considere la pieza legislativa después de enero con una composición tan dividida de ventaja de un solo escaño de los demócratas sobre los republicanos (50 a 49) tras la senadora demócrata por Arizona, Kyrsten Sinema, haber cambiado su afiliación política de demócrata a independiente, es improbable, a cuya improbabilidad se añade al hecho de que en el pasado -1990, 1998 y 2010- la Cámara de Representantes federal ha propuesto la celebración de un plebiscito en Puerto Rico, pero el Senado no consideró las medidas legislativas.
Pese a esa victoria cameral considerada pírrica, muy bien podría atribuirse un adelanto en el derecho político a la territorialidad ultramarina de posesiones estadounidenses, que siempre estuvo encajonado a la noción de que un acuerdo de libre asociación es excluyente de la ciudadanía americana y de sus concomitantes derechos.
La pieza legislativa había sido aprobada el pasado 20 de julio en el Comité de Recursos Naturales mediante votación marcadamente dividida: 25 votos a favor y 20 en contra, para ser sometida luego al pleno de la Cámara de Representantes federal, con su consabida aprobación. El único voto republicano que obtuvo el proyecto legislativo fue de la comisionada residente de Puerto Rico en Washington, Jenniffer González.
El proyecto de ley fue enmendado para garantizar el acceso de los hijos de un ciudadano de Estados Unidos a la ciudadanía estadounidense bajo el primer pacto de libre asociación. Se considera bajo este posible pacto que los hijos de una pareja en la que al menos uno de ellos fuera ciudadano estadounidense pueden adquirir esa ciudadanía, prácticamente de forma directa.
Se promueve en la legislación cameral la iniciativa legislativa, además, la participación de observadores internacionales en el plebiscito.
En el caso de la Federación de Estados de Micronesia, las Islas Marshall y las Islas Palau, ese primer pacto ha sido permanente, solo renovándose las cláusulas económicas. INS
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