
Jair Bolsonaro. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 31 oct (INS).- Tras su triunfo electoral en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, con 50.8% sobre el 49.1% de votos recibidos por su contrincante, el candidato de la izquierda Luiz Inácio Lula da Silva regresa a la presidencia -según dispone la Constitución brasileña- luego de haber estado en prisión hace apenas tres años bajo acusaciones de corrupción revocadas por la Corte Suprema de Brasil. Acusaciones que sumaban más de 20 años de cárcel.
El resultado de las elecciones brasileñas se produce en medio de una gran expectativa y de gran incertidumbre por el silencio del derrotado candidato ultraderechista, Jair Bolsonaro.
“Me intentaron enterrar vivo y aquí estoy”, declaró Lula da Silva en una sala de prensa abarrotada de un hotel del centro de São Paulo. Prometió que combatirá el hambre como “prioridad número uno”, así como la deforestación de la Amazonia, y que devolverá a Brasil al corazón de la diplomacia mundial.
A Bolsonaro le quedan todavía dos meses para abandonar el Palacio da Alvorada, pero su silencio tras la derrota plantea una incógnita en cuanto a lo que hará antes de la programada constitucionalmente toma de posesión del próximo presidente el 1 de enero.
Muchos prevén un período tumultuoso hasta la transición por la mala relación entre ambos candidatos y las constantes acusaciones del ultraderechista contra el sistema electoral. Bolsonaro no ha reconocido todavía su derrota y el triunfo electoral de Lula da Silva.
Como marca la tradición constitucional, el nuevo presidente tomará posesión el primer día de 2023 en una ceremonia solemne en Brasilia y ese día Bolsonaro deberá entregarle la faja presidencial verdeamarelha a Lula da Silva.
Sin embargo, el presidente ha supeditado en varias ocasiones el reconocimiento de la derrota a la “limpieza y transparencia” de las elecciones, lo que pone en duda la posibilidad de una transición tranquila. Tras concluido el proceso electoral en la noche del domingo, Bolsonaro se fue a dormir sin llamar a su adversario ni dirigirse a las decenas de seguidores que aguardaban un pronunciamiento frente al Palacio da Alvorada.
El equipo de transición nombrado por el ganador de los comicios “tendrá acceso” a la información sobre las cuentas públicas y los proyectos del gobierno federal. La ley obliga a los órganos del Ejecutivo, además, a ofrecer la información requerida por el equipo del candidato vencedor en las elecciones.
Durante los dos meses que faltan, Bolsonaro conserva sus poderes constitucionales hasta la toma de posesión de Lula da Silva. INS
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