
Nikola Tesla. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 6 oct (INS).- En su mejor momento, Nikola Tesla, quien dedicó su vida a la resolución de los misterios de la electricidad, llegó a obsesionarse con la idea de que la electricidad pudiera transmitirse de forma inalámbrica, a largas distancias.
Lo cierto es que las cosas no le salieron a Tesla según lo planeado, y sus ambiciones nunca llegaron a hacerse realidad, en gran parte al chocar con intereses económicos creados del sistema de electricidad transmitida por cables patentizado por Thomas Alva Edison. Un sistema muy costoso de transmisión y distribución eléctrica que afea visualmente a pueblos y ciudades, y es vulnerable a múltiples averías, principalmente en el caso caribeño como el de Puerto Rico, con el paso de los huracanes.
Sin embargo, dado que el 5G se basa en una densa red de mástiles, y en una poderosa serie de antenas, es posible que esta misma infraestructura, con algunos ajustes, pueda transmitir energía eléctrica.
No obstante, la transmisión aún tendría un inconveniente, que ya se observó en las primeras torres de Tesla: un elevado desperdicio de la energía, que podría ser complicado de justificar si tenemos en cuenta la actual crisis climática y la urgencia de ponerle solución cuanto antes.
Hace bastantes años, los científicos descubrieron que un rayo de radio muy enfocado podía transmitir energía a distancias relativamente grandes sin el uso de un cable para transportar la carga. Precisamente es esta misma tecnología la que en la actualidad se utiliza en la red 5G, ya que la conexión a Internet a nuestro dispositivo inteligente se transmite a través de ondas de radio, que son a su vez transmitidas desde una antena local.
Conforme a los expertos, una tecnología similar a la 5G se utilizaría también para la creación de una red eléctrica inalámbrica. De hecho, el aumento de la densidad de la red es muy importante, pues abre la posibilidad de utilizar bandas de ondas milimétricas para la transmisión de diferentes ondas de radio capaces de transportar no solo la conexión a Internet, sino la energía eléctrica.
Por el momento, los científicos han realizado diferentes experimentos mediante la utilización de nuevos tipos de antenas con la finalidad de facilitar la carga inalámbrica. Así, pudieron transmitir energía eléctrica 5G a una distancia relativamente corta (poco más de dos metros). Pero esperan que una versión futura pueda ser capaz de transmitir seis millonésimas de vatio a una distancia de 180 metros.
En 1901, en Long Island, Nueva York, Tesla comenzó a construir la torre Wardenclyffe, de 57 metros, como parte de un experimento para transmitir información y electricidad de forma inalámbrica a largas distancias. Las instalaciones centrales no llegaron a ser completamente operativas y el proyecto funcionó a medias, por problemas financieros.
Empero, se augura que las comunicaciones inalámbricas cambiarían el mundo. Aunque todavía no se ha logrado que la energía eléctrica viaje muy lejos.
Ahora, la visión de Tesla de la transmisión inalámbrica de energía ha sido adoptada por Emrod, una empresa con sede en Auckland, Nueva Zelandia, que ha colaborado con Powerco, uno de los distribuidores de electricidad de ese país, para desarrollar un sistema prototipo para su uso en una instalación de prueba cerrada.
El plan de ambas empresas es transmitir energía desde una granja solar en la Isla Norte a un cliente a varios kilómetros de distancia.
La intensidad de una señal disminuye drásticamente incluso en distancias cortas. La solución parece ser transmitir energía en un haz estrecho, en lugar de irradiarla en todas las direcciones. Tal idea ayuda a minimizar el problema.
Este proceso de transmisión de energía se ha probado antes, pero principalmente para aplicaciones militares o para su uso en el espacio exterior.
En 1975, por ejemplo, la NASA utilizó estas microondas para enviar 34 kW de electricidad a una distancia de 1.6 kilómetros, un récord que aún se mantiene. Sin embargo, nunca se ha desarrollado para uso comercial.
Por esa razón, la operación de Emrod y Powerco comenzará transmitiendo lo que Greg Kushnir, el fundador de la empresa, describe como “unos pocos kilovatios” a lo largo de 1.8 kilómetros. Luego aumentará gradualmente tanto la potencia como la distancia.
Hacer posible la transmisión de electricidad a través del aire conlleva algunos riesgos, como cualquier otra cosa que involucre microondas y energía. Sin embargo, Emrod dice que una breve exposición a sus rayos no debería causar ningún daño a personas o animales, ya que la densidad de potencia es relativamente baja.
Para evitar accidentes, los rayos estarán rodeados por las llamadas cortinas láser. Estos son rayos láser de baja potencia que no son dañinos en sí mismos. Pero si una cortina se agita por la interposición de algo -como un pájaro o un helicóptero que vuela bajo- esa interrupción se detectará instantáneamente y la transmisión de microondas se cortará de forma temporal. Las baterías en el extremo receptor se llenarán durante cualquier interrupción pasajera. INS
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