Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 18 abr (INS).- Ante el repunte en Puerto Rico de la tasa de positividad al Covid-19, se ha comenzado una campaña de inoculación de una segunda dosis de refuerzo (cuarta inoculación) para personas mayores de 50 años de edad, a tono con la recomendación hecha por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos.
La recomendación de la FDA es las personas mayores de 50 años de edad reciban una segunda dosis de refuerzo tan pronto como cuatro meses después de su primera dosis de refuerzo de cualquier vacuna contra el covid-19.
Anteriormente, la FDA había permitido segundas dosis de refuerzo para cualquier persona de 12 años o más que tuviera una inmunodeficiencia severa, comenzando cuatro meses después de su primer refuerzo.
Existe un acuerdo científico general de que las terceras dosis (primer refuerzo) ayudan a fortalecer la inmunidad contra enfermedades graves del virus que causa el Covid-19. Empero, la ciencia está lejos de decidir si la cuarta dosis podría ser necesaria.
Se menciona para justificar la cuarta dosis (la segunda de refuerzo) un estudio de más de medio millón de adultos mayores de 60 años que recibieron un segundo refuerzo, o una cuarta dosis tuvieron un 78% menos de probabilidades de morir durante la ola de Ómicron en comparación a los que recibieron una tercera dosis al menos cuatro meses antes. Pero se sabe que la variante Ómicron y su sublinaje BA.2 es mucho menos mortal que el virus original. Y se sabe, además, que la variante Ómicron y su sublinaje BA.2 burla la capacidad de inmunidad de las vacunas, por lo que personas vacunadas, incluso con la primera dosis de refuerzo, pueden infectarse y que personas que fueron infectadas anteriormente con Covid-19 no están excentas de reinfectarse.
Es difícil que la ciudadanía siga sometiéndose voluntariamente al ritmo de vacunación establecido ante la efectividad de inmunidad efímera de las vacunas contra el Covid-19, en medio de la persistencia y prolongación de la pandemia con sus variantes.
Esa continua necesidad de vacunaciones para contrarrestar los repuntes de contagios que siguen surgiendo empieza a debilitar la confianza de la gente en las vacunas conocidas y aprobadas oficialmente hasta ahora contra el Covid-19 que al comienzo se tenía en ellas. INS
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