P. Rico-Libertad del comercio globalizado por una globalización controlada (análisis)

Estados Unidos se ha visto obligado a abrir el grifo de sus reservas de petróleo, en un intento por controlar el incremento en los precios de ese hidrocarburo y paliar la inflación que ello produce por su efecto en fundamentales renglones de la economía./Inter News Service

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 31 mar (INS).- La guerra en Ucrania ha sido aprovechada por Estados Unidos y extendida a la Unión Europea (UE) por mor de los acuerdos de la alianza militar de la OTAN para trocar lo que otrora fuera la libertad de un comercio globalizado por una globalización comercial controlada bajo la hegemonía de Estados Unidos.

Bajo ese designio de unipolaridad gravitada en torno a Estados Unidos, la concomitancia inevitable ha sido la inestabilidad y una inflación globalizada, debido a que escasean los hidrocarburos (petróleo y gas natural), tanto como productos alimentarios (principalmente el trigo) en el mundo a causa de las penalidades económicas contra las exportaciones rusas.

Estados Unidos se ha visto obligado a abrir el grifo de sus reservas de petróleo, en un intento por controlar el incremento en los precios de ese hidrocarburo y paliar la inflación que ello produce por su efecto en fundamentales renglones de la economía.

Las sanciones contra Rusia por la guerra en Ucrania se han convertido inevitablemente en un bumerán económico contra el propio Estados Unidos y la Unión Europea, con consecuencias también en el resto del mundo, en un mundo cada vez más interdependiente.

Intentar recomponer el ordenamiento internacional bajo un nuevo orden mundial unipolar controlado por Estados Unidos a través de sus aliados militares bajo la OTAN, ha tenido consecuencias adversas de inestabilidad económica internacional y desajustes geopolíticos.

El orden bipolar que se conocía bajo la Guerra Fría y que se había ido transformando en un orden multipolar con la redistribución del poder mundial que incipientemente se iba produciendo, parece quererse centralizar unipolarmente en un poderío centralizado del capitalismo, con Estados Unidos a la cabeza. Algunos países de Europa intentan jugar también un papel preponderante. Ese proceso iba paulatinamente cobrando fuerza y ahora la guerra en Ucrania ha sido la excusa para forzarlo abruptamente.

La futilidad de ese intento de recomposición de un nuevo orden mundial unipolar estriba en el soslayo del papel internacional que juegan potencias como China y Rusia, tanto en lo económico como en lo militar, lo mismo que otros países que también pretenden abrirse paso como potencias subalternas con traslaciones por las diferentes fuerzas gravitacionales de poderes mundiales imperantes.

Imponer las nuevas reglas del juego en el ejercicio mundial del poder es lo que está creando grandes desajustes económico y geopolíticos en el mundo. La hegemonía de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial fue cediendo espacio paulatinamente a la bipolaridad con la Unión Soviética al otro lado, con cuya desintegración el papel hegemónico estadounidense vuelve por sus fueros en un intento por restablecer un nuevo orden mundial bajo su mando. INS

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