Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 4 ene (INS)- Es un problema todos los años por un período de tiempo en Puerto Rico y otros lugares del mundo, como en el caso de México. Pero puede tener una opción productiva en la industria y la economía favorable al medioambiente. Se trata del sargazo.
Producir un bioplástico de un solo uso con el sargazo, capaz de biodegradarse en alrededor de un mes al entrar en contacto con la tierra, es el objetivo principal de Arga, proyecto ganador del «James Dyson Award» 2020.
El proyecto surgió de un modelo educativo en México, denominado Tec21, en el que alumnos de profesional del Tec de Monterrey, una de las mejores universidades de Puebla, fortalecen competencias a través de experiencias de aprendizaje vivencial.
Con el reto de resolver problemáticas relacionadas con el mar y tras observar un tiempo la vida marítima de Veracruz, los integrantes de Arga concibieron el plan ganador. Ellos se propusieron trabajar en algo relacionado con el sargazo, el cual se vuelve basura y tiene un gran costo ambiental y económico para México, país que tiene que invertir 80 millones de pesos al año para deshacerse de él, cuando en realidad puede utilizarse como una materia prima.
La idea consiste en convertir ese tipo de alga marina en alginato de sodio, sustancia con la que se genera una película comestible, que a la postre se convertirá en el bioplástico que cerrará el ciclo prodigioso de esta propuesta de valor.
El primer beneficiado de manera directa es el medioambiente, ya que al entrar el bioplástico en contacto con la tierra comienza su rápida descomposición.
Según explican los integrantes del proyecto experimental, «toda su cadena de valor está pensada para tener un impacto positivo. Hay bioplásticos y productos tecnológicos que son una alternativa, pero es básico tener la responsabilidad de todo lo que conlleva producir el producto».
Por ello, los integrantes de Arga piensan que el proyecto también cumple con fines sociales, ya que esperan que el primer eslabón de esta cadena sean los pescadores, quienes al reunir y entregar el sargazo podrán tener una segunda entrada económica.
Una vez que el sargazo es sometido a un proceso de secado y convertido en alginato de sodio, tras una intervención de aceites con propiedades antimicrobianas, el siguiente eslabón son empresas del ramo alimenticio, principalmente panificadoras.
El premio que el proyecto Arga recibió es uno de los premios más importantes y codiciados a nivel mundial entre profesionales y estudiantes inmersos en el mundo del desarrollo e innovación de diseño. Cuenta con un premio global y uno específico para innovación. Los integrantes de Arga solicitaron participar en el concurso; tras un filtro de entre 43 países ganaron la distinción en innovación. Se espera que el proyecto evolucione industrialmente.
Este es un ejemplo que debe emularse en Puerto Rico para transformar problemas en soluciones productivas. En este caso, una solución productiva económica y ecológicamente. INS
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