P. Rico-Difuminación de lindes que demarcan intereses públicos de privados como un germen de corrupción gubernamental (análisis)

Félix Delgado Montalvo jurando como alcalde, cargo al que renunció por corrupto./Inter News Service

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 15 dic (INS).- Cuando se difuminan los lindes que demarcan los intereses públicos de los privados comienza el peligro de la corrupción en la gobernanza. Los intereses privados invaden la demarcación pública en la gestión gubernativa.

En tal momento en que los lindes que demarcan uno y otro de los distintos intereses se han difuminado entran al escenario político los corruptores de la empresa privada a corromper a políticos y mandatarios de turno, tanto estatales como municipales.

El caldo de cultivo de la corrupción lo propicia la carencia de sólidos fundamentos éticos y morales en empresarios y políticos en un clima de lindes difuminados en la demarcación de ambos intereses. Al político y al empresario se les hace difícil establecer límites en sus desempeños, cuando la empresa privada interviene en el ámbito público para sus ofrecimientos de bienes y servicios y el funcionario público es el adquiridor de ellos o de alguno de ellos en representación del gobierno.

En esa relación y punto de encuentro entre el empresariado con su ofrecimiento de bienes y servicios a la administración gubernativa y funcionarios públicos y políticos en la adquisición de esos bienes y servicios ofrecidos para una supuesta más eficiente gobernanza es que se difuminan los lindes entre los intereses públicos y privados, dando paso a que la ambición pecuniaria de personas envueltas en la transacción contractual sobrepuje y desborde todo precepto ético.

Aunque la corrupción es una posibilidad potencial sistémica en la administración pública bajo el capitalismo, no ha estado exenta de ello el sistema socialista, aunque esencialmente de diferentes formas en el manejo y administración de las actividades económicas estatificadas. En ambos casos, la ambición personal sobrepuja y desborda la ética en la defensa y protección del interés común del pueblo en la gestión pública.

Para la prevención de los casos de corrupción, la formación ideológica que fomenta la valoración del interés público y colectivo del pueblo es el mejor y más fuerte escudo, pero tal cosa ha ido perdiendo importancia en la medida en que el pragmatismo y utilitarismo hedonista en la sociedad postmoderna sustituye a lo ideológico, lo cual es considerado ahora una banalidad.

Estamos en presencia de un debilitamiento de la fuerza ética y moral en la administración gubernativa para dar paso al utilitarismo de la gestión pública a favor del capital privado con toda su capacidad inversora preponderante de sus intereses, tanto en lo privado como en lo público, sin distinción. Y es ahí cuando los lindes entre lo público y lo privado se difuminan.

Indubitablemente, el avance ideológico en el presente del neoliberalismo ha ido dejando su huella y el debilitamiento conceptual de los intereses colectivos del pueblo en la gestión pública gubernamental a los intereses preponderantes del capital privado es una de sus consecuencias. INS

rsm/lp

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