Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 31 oct (INS).- La oclocracia en forma de dictadura del proletariado que postuló Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido por su alias Lenin, como la forma más efectiva y segura de erradicar las diferencias de clase en la sociedad y la opresión de la burguesía, ha sido cuestionada históricamente por socialistas que plantean otra alternativa a la supresión del sistema capitalista.
En América Latina, liderado por el modelo venezolano, se ha intentado establecer lo que se ha denominado el Socialismo del Siglo 21.
Este nuevo modelo pretende preservar la democracia y respetar la voluntad del pueblo expresada mediante el sufragio de un sistema electoral pluripartidista hasta donde le ha sido posible y permite, con sus acciones facinerosas de subversión del orden y la seguridad nacional, una oposición acérrima y sin contemplaciones que se resiste a toda costa a la reestructuración de la sociedad mediante una transición hacia un sistema socialista.
El caso de Salvador Allende, en Chile, obliga a recordar que los capitalistas no respetan la voluntad del pueblo cuando sus intereses económicos están en juego. Es con esta realidad que los partidarios del socialismo por vía democrática han tenido que lidiar.
Las acciones de las potencias capitalistas, lideradas por Estados Unidos, han sumido a Venezuela en una crisis económica, pero el gobierno chavista del Socialismo del Siglo 21, liderado por Nicolás Maduro, ha resistido hasta este momento los embates constantes internos y del exterior.
Acciones intervencionistas y de irrespeto a la soberanía nacional intentan acorralar a los movimientos socialistas democráticos que obtienen el triunfo en las elecciones y acceden al poder democráticamente, como han sido los casos, actualmente y en el pasado de Bolivia, Perú, Nicaragua, Venezuela, Brasil y Ecuador para obligarlos a atrincherarse sin más remedio en modelos autoritarios de gobiernos que tienen alguna semejanza con el modelo de dictadura del proletariado.
Cuba es en Latinoamérica el mejor ejemplo de resistencia mediante el modelo de dictadura del proletariado bajo la dirección del Partido Comunista. Es como único ha podido resistir, se quiera entender o no.
Eso no significa que el modelo de dictadura del proletariado sea el modelaje de gobierno permanentemente deseado por los socialistas. En algún momento, cuando las circunstancias lo permitan, tendrá que abrirse a la diversidad en el socialismo y a la democracia, más que representativa, que también es importante y significativa, participativa, que lo es más.
La reflexión a la que obliga la experiencia vivida a través de la historia impele a analizar la posibilidad de que puedan los movimientos socialistas que acceden por medio de elecciones al poder sostener sus gobiernos de reestructuración de la sociedad y transición al socialismo,
Esto es, manteniendo el mando y dominio democrático preponderante el tiempo necesario para sistematizar el nuevo orden político social y económico.
¿Estará estructurado el modelo de democracia formal capitalista para permitir y garantizar una transición ordenada hacia el socialismo? ¿O es acaso el modelo de democracia formal bajo el capitalismo elástico y moldeable, de manera tal que se abre y cierra constitucionalmente y en su estructura institucional a conveniencia de sus intereses económicos y políticos?
Esa fue la pregunta que contestó Lenin a su manera en el marxismo de su época, con la dictadura del proletariado y que, tras el fracaso del socialismo real soviético, socialistas siguen ahora haciéndose en busca de una alternativa democrática. INS
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