Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 27 oct (INS).- A los 83 años de haber sido fundado (el 22 de julio de 1938), el Partido Popular Democrático (PPD) se encuentra, pese a dominar precariamente los cuerpos legislativos de Puerto Rico, en su ocaso institucional.
Una característica de su decaimiento político es su semejanza ideológica cada vez menos distinguible del Partido Nuevo Progresista (PNP) y que lo identifique con una ideología propia enraizada en sus orígenes populistas de centroizquierda que le dio vitalidad política una vez. Que lo fortalezca institucionalmente.
La foto de anoche del presidente del Senado, José Luis Dalmau, junto al gobernador Pedro R. Pierluisi en los momentos en que éste estampaba su firma que convertía en Ley el denominado Plan de Ajuste de la Deuda aprobado bipartitamente por las colectividades políticas de mayorías en la Legislatura es el reflejo más fiel de que el PPD es ideológicamente indistinguible del PNP.
Quedó evidenciado gráficamente un concubinato político, a pesar de todas las dudas, oposición y resquemores de una gran parte del pueblo de Puerto Rico con el acuerdo sobre las acreencias públicas de Puerto Rico favorecedoras de los bonistas.
Demuestran los hechos políticos de anoche martes, 26 de octubre de 2021, que el PPD carece de un proyecto de país propio y distinguible para Puerto Rico que pueda atribuírsele política e ideológicamente.
Tanto el PPD como el PNP son favorecedores y partidarios ideológicamente de unos mismos intereses económicos, a los que denotan claramente responder. El PPD no marcó diferencia del PNP en la defensa de la soberanía nacional frente a la Junta de Control Fiscal y a la jueza federal Laura Taylor Swain.
El PPD se doblegó, tanto como el PNP, al mollero del poder imperial en Puerto Rico ejercido por el organismo federal y la jueza federal que intervienen por instrucciones de Washington acerca del caso de la deuda pública de Puerto Rico con los bonistas de Wall Street.
No hay forma de interpretar que otro sea el caso, porque detrás del lenguaje engañoso del proyecto legislativo convertido en Ley lo que hay es un plan de pago de la deuda desfavorable a largo plazo para el pueblo de Puerto Rico que no evitará una futura situación de impago por no haberse hecho ningún esfuerzo por dotar al país de un paradigma de desarrollo económico que fortaleza su fisco para cumplir con las obligaciones incrementadas del gobierno.
Sin convertirse ya en una verdadera alternativa política para los puertorriqueños distinta a la del PNP, a lo único que inexorablemente se enfrenta el PPD a sus 83 años de existencia es a su ocaso político que lo condena a la muerte institucional como partido. INS
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