P. Rico-Luma Energy y la vulnerabilidad del pueblo puertorriqueño (análisis)

Una marcha contra Luma./Inter News Service

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 21 may (INS).- Ciertamente, el contrato de Luma Energy está plagado de opacidad y muchas sombras que impiden su transparencia para el buen rendimiento de cuentas del gobierno sobre el manejo del suplido de energía eléctrica al pueblo de Puerto Rico.

Quedan muchas cosas que aclarar en la privatización de la administración de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), entre ellas el traslado de los empleados que no desean pasar a ser empleados de Luma Energy y han recibido cartas de traslados a puestos de trabajo que ni siquiera existen en otras agencias o corporaciones públicas del gobierno o a tareas no relacionadas y totalmente distintas a sus experiencias de muchos años de trabajo en el sistema público de energización eléctrica.

Lagunas en cuanto al desempeño de la misión pública privatizada y transferida a manos de Luma Energy y el desconocimiento de esa empresa sobre asuntos tan básicos como la geografía de Puerto Rico y las características por ella del sistema de transmisión del sistema eléctrico. O desconocimiento sobre los detalles geográficos del sistema de distribución en los 78  municipios del país y las particularidades de los acuerdos energéticos con éstos y con las diferentes agencias gubernamentales.

En fin, un total desconocimiento sobre el intríngulis nacional de Puerto Rico coloca a Luma Energy en el plano de la enajenación sobre la mejor adecuación del sistema de energía eléctrica a las necesidades actuales y proyecciones de desarrollo económico del pueblo puertorriqueño.

Todo este asunto sobre Luma Energy denota síntomas de una privatización forzadas por intereses económicos exógenos y políticos no acordes con las exigencias históricas que se demandan del presente y de cara al futuro en un proyecto de país.

Luma Energy no aparenta estar al tanto y relacionada empresarialmente con los requerimientos energéticos del presente y del futuro de Puerto Rico y el fracaso de su cometido privatizador se perfila desde ya como un hecho anticipado. Será otro de los tantos intentos de privatización de la gestión pública de servicios esenciales al pueblo de Puerto Rico, en un  intento de imponer un modelo en el que se ideologiza que el desempeño de la gestión privada es más efectivo que la gestión pública.

No son preceptos ideológicos los que necesita Puerto Rico que se impongan hoy para demostrar que el modelo privado es mejor que el público, sino una voluntad pragmática dirigida a reformar el país y ponerlo a funcionar adecuadamente.

¿O es acaso que estamos a expensas de los designios de grandes intereses económicos exógenos a través de la Junta de Control Fiscal? Hay que preguntarse: ¿tan vulnerable hace el asimilismo y el colonialismo actual al pueblo de Puerto Rico? INS

rsm/

Attachments