R. Dominicana-Obispo católico deplora los actos de corrupción que acontecen en el país y llama a los políticos a deponer ambiciones e intereses personales

La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, conversa con el obispo Tomás Morel Diplán tras concluir la homilía./Inter News Service

Santo Domingo, 31 mar (INS).- El obispo auxiliar católico de la provincia Santiago, región norte del país, monseñor Tomás Morel Diplán, deploró que la República Dominicana ocupe los primeros lugares en el mundo en las mediciones sobre actos de corrupción administrativa.

Exhortó a los actores políticos a deponer ambiciones e intereses personales para salir adelante en estos tiempos de crisis causada por la pandemia Covid-19.

Durante un acto religioso al que asistió la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, monseñor Morel Diplán manifestó que en las circunstancias en que vive la nación, con los problemas generados por la enfermedad y la crisis económica, es necesaria la unión entre todos los sectores, por encima de banderías políticas.

En una homilía con motivo de celebrarse el 177 aniversario de la Batalla del 30 de marzo, pidió a la población tomar conciencia e imitar a los combatientes de la Independencia, que lo dieron todo por la libertad del país.

La exhortación la dirigió de manera directa a los funcionarios públicos para que aprovechen la gran oportunidad que el pueblo les ofreció y sirvan a los intereses de la nación.

El religioso indicó que no es tiempo de división, sino de unión “para salir hacia delante ante los grandes retos que tenemos por delante como nación”.

Dijo que “ese no fue el ejemplo que nos dieron Juan Pablo Duarte, los Trinitarios y los combatientes de la gesta del 30 de marzo y otros buenos dominicanos”.

En la misa estuvieron presentes, además, el presidente del Senado, Eduardo Estrella, los principales funcionarios civiles de Santiago y altos oficiales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

La Batalla del 30 de marzo, fue un gran enfrentamiento en el que las tropas dominicanas obligaron a los soldados del general haitiano Jean Pierrot a retirarse del país.

En este combate encabezado por los generales José María Imbert y Fernando Valerio, el joven ejército independentista venció nuevamente al ejército haitiano, el cual había invadido la República tras su derrota en la batalla del 19 de marzo, en Azua.

“El triunfo dominicano en Santiago fortaleció la fe del pueblo en sus aspiraciones liberales y constituyó un gran estímulo a favor de la identidad nacional de todo el colectivo, que ya había comenzado a asimilar la idea de tener un Estado propio, que desde el 27 de febrero de 1844 se llamó República Dominicana”, dijo el historiador Juan Daniel Balcácer.

En esa gesta histórica, cientos de soldados criollos vencieron con energía a unos 10 mil del ejército haitiano, convirtiéndola en una de la de mayor magnitud después de la ocurrida en la región Suroeste. INS 

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