P. Rico-El debate sobre las causas que inciden en los tiroteos masivos en Estados Unidos (análisis)

Por Rafael Santiago Medina

San Juan, 25 mar (INS).- Cada vez que se produce un tiroteo masivo en Estados Unidos y una matanza mediante ataques armados a mansalva contra personas inocentes en lugares púbicos, los ciudadanos estadounidenses debaten sobre las causas que permiten explicar sus razones y el mal que ocasiona esta aberración social.

En lo que no pocas personas consideran la raíz del problema consiste en una sociedad enferma, la cantidad de armas de fuego en posesión de la población es una combinación explosiva.

Las «enfermedades mentales», el  «odio racial» y la influencia que puede ejercer los videojuegos con contenido violento desde la niñez y en mentes vulnerables pudieran servir de trasfondo a la alta incidencia de tiroteos masivos en Estados Unidos.

«La gente sufre de enfermedades mentales en todos los países y la gente juega a los videojuegos en todos los otros países. La diferencia está en el acceso a las armas de fuego», arguye quien fuera candidata presidencial en las elecciones de 2016, la demócrata Hillary Clinton.

El derecho a portar armas está garantizado en la Constitución estadounidense y un alto número de ciudadanos estadounidenses declara tener al menos un arma de fuego.

En el mercado se pueden comprar fácilmente todo tipo de armas, desde un fusil de asalto a una pistola rosa para niñas. A nivel federal, no hay ninguna norma para regular las ventas entre particulares, que representan cerca de un tercio de las transacciones.

En las tiendas, el vendedor debe revisar los antecedentes penales del comprador antes de entregarle el arma y algunas condenas por incidentes de violencia pueden bloquear la transacción.

Pero cada vez que hay una matanza, emergen voces que piden que haya controles reforzados y la prohibición de fusiles de alto calibre, como rifles de asalto de tipo militar.

La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) siempre se opone. Y su influencia en la clase política asegura que se adopten muy pocas medidas concretas, a excepción de la prohibición en 2018 de los ‘bump stocks’ , un mecanismo que permite modificar un arma para poder tirar en ráfagas.

La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, ha intentado adoptar medidas para que el control de antecedentes penales sea obligatorio en todas las transacciones. Pero los republicanos son opositores tenaces a tal legislación.

El expresidente Donald Trump ha expresado su parecer de que «la enfermedad mental y el odio aprietan el gatillo, no las armas». En noviembre del 2018, por ejemplo, se conoció que un exsoldado responsable de una masacre en un bar de California -que dejó 12 muertos- sufría de síndrome de estrés postraumático.

Los republicanos utilizan a menudo este argumento para decir que es inútil regular el mercado de armas y que las acciones deben centrarse en la detección de los perfiles de riesgo.

«Masacrar a un grupo de desconocidos no es un acto de una mente sana», dijo Jeffrey Swanson, profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Duke. El académico apunta que en Estados Unidos hay 10 millones de personas que sufren una enfermedad mental seria y la gran mayoría no tiene un comportamiento violento.

La mayoría de los atacantes «no tiene una enfermedad mental seria que pueda ser identificada, como una esquizofrenia, que le impida al cerebro razonar o ver la realidad», indica Swanson.

Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, sólo entre el 3 y el 5% de los crímenes violentos son cometidos por personas con problemas psíquicos.

Empero, hay una glorificación de la violencia en la sociedad estadounidense y son comunes en el mercado horripilantes videojuegos de matanzas.

Este argumento se repite desde la matanza de Columbine que dejó 13 muertos en 1999, un tiroteo perpetrado por dos adolescentes que pasaban hasta 15 horas jugando con videojuegos de violencia en sus consolas.

Los videojuegos violentos pueden convertirse en un cóctel mortífero en combinación con el odio racial. Mentes predispuestas como el autor de la masacre de El Paso, identificado como Patrick Crusius, un hombre blanco de 21 años, que condujo nueve horas desde Dallas para perpetrar la matanza en esta ciudad fronteriza con la mexicana Ciudad Juárez, donde según el censo un 83% de la población es hispana, pudieran ser enteramente susceptibles y vulnerables a estos juegos y despertar aberraciones antisociales de violencia en ellos.

Según los reportes de prensa, Crusius denunció en un manifiesto en Internet una «invasión hispana» en Texas. Según la cadena CNN, el manifiesto de Patrick Crusius fue publicado en 8chan, un sitio sin censura donde han aparecido otros manifiestos extremistas.

La policía de El Paso dijo que no hubo intercambio de disparos cuando Crusius fue detenido.

Sin embargo, una gran parte de los tiroteos masivos de los últimos años no tuvieron una motivación «clara», No hubo motivación predeterminante que animara a Stephen Paddock, autor de la peor matanza de la historia de Estados Unidos, que dejó 58 muertos en Las Vegas en 2017, concluyó entonces el FBI.

Por tal motivo, el fácil acceso a las armas de fuego en el mercado es un factor decisivo en el problema de la alta incidencia de tiroteos masivos en Estados Unidos, en una sociedad con cada vez más casos de padecimientos de inanidad mental entre su población, entre cuyas personas no es necesaria una motivación ideológicamente estructurada para realizar ataques armados aberrantes. INS

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