
El accidente en Fukushima 1 causó estragos ambientales todavía no resueltos. / Inter News Service
Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 11 mar (INS).- Al cumplirse hoy 10 años del accidente de la central nuclear de Fukushima 1 en la isla de Honshu, en Japón, los expertos aseguran que la catástrofe ambiental es un triste recordatorio del peligro del uso de la energía nuclear en la generación de electricidad.
A las 2:46 de la tarde del 11 de marzo de 2011, la central colapsó después de un terremoto de magnitud 9,0 en la escala de Richter (uno de los eventos sísmicos más fuertes registrados desde finales del siglo XIX) y que además provocó un tsunami en la costa noreste de Japón con olas de hasta 38 metros de altura y que arrasó kilómetros en las provincias costeras.
El accidente tuvo graves consecuencias socioeconómicas y medioambientales, que Japón no ha podido sobrepasar hasta el día de hoy.
Como resultado de la tragedia murieron 15,896 personas, 6,157 resultaron heridas y 2,536 desaparecieron. El daño material causado por el terremoto fue de unos 309 mil millones de dólares.
El impacto del maremoto en la costa de la prefectura de Fukushima provocó un fallo en el sistema de refrigeración del reactor de la central nuclear local Fukushima 1. Tras la ruptura del mecanismo de enfriamiento, el núcleo del reactor se derritió y hubo una fuga de sustancias radiactivas.
La catástrofe fue clasificada de séptimo máximo nivel de accidentes en la Escala Internacional de Eventos Nucleares (INES) e hizo revisar las opiniones sobre la seguridad de las centrales nucleares en todo el mundo. Aún están en curso los trabajos de liquidación en Fukushima 1.
En una sesión informativa, un responsable de las obras de liquidación y desmantelamiento en la estación de emergencia de Ono Akira reportó el 4 de marzo pasado que se planea completar la extracción del combustible nuclear gastado de las piscinas de todas las unidades de energía (desde la 1 hasta la 6) para el año 2031.
Los informes oficiales son que en los últimos años el volumen de generación diaria de agua que contiene nucleidos radiactivos en las instalaciones de la central nuclear Fukushima 1 se redujo casi cuatro veces, de 540 metros cúbicos en mayo de 2014 hasta 140 metros cúbicos por día en 2020.
Anteriormente, se conoció la intención de Japón de drenar el agua de la planta de energía nuclear al océano Pacífico, limpiándola previamente de impurezas radiactivas residuales, a excepción del tritio, debido a que los tanques estarán completamente llenos para el 2022.
Los especialistas creen que el nivel de radiación de tritio será seguro si el agua contaminada se diluye con el agua del mar en una proporción de 1:40.
Mientras tanto, los especialistas señalan que el agua de la planta de energía nuclear dañada no se considera radiactiva y no causará daño al océano una vez drenada.
La versión oficial es que “el agua de Fukushima 1 se reconocerá como residuo radiactivo solo si el contenido de tritio en ella fuese 10 mil veces mayor de lo que es ahora. Además, incluso 1,000 millones de litros de agua con un fondo radiactivo sobrestimado descargada es una ‘gota en el mar’, su composición desfavorable se lavará instantáneamente en el océano incluso por debajo del nivel permisible de sustancias nocivas”.
La solución está recibiendo críticas de varios sectores y naciones. Cooperativas de pesca de Japón, a su vez, han informado a las autoridades que se “oponen firmemente” al vertido de agua radiactiva.
Corea del Sur fue la primera en expresar sus preocupaciones desde el extranjero y exigió que Tokio revelara los detalles del plan. China también espera que Japón “divulgue toda la información de manera oportuna y transparente” y “tome una decisión en consulta con los países vecinos”.
Mientras tanto, Japón no está contento con el trabajo de los expertos internacionales que se encuentran en el lugar de la emergencia para evaluar la situación, señaló el jefe del Laboratorio Ambiental de Control Público y miembro del Consejo Público del Ministerio de Recursos Naturales de Rusia, Serguei Gribalev.
La central nuclear Fukushima 1 fue diseñada por la corporación más grande de EEUU, General Electric, y los especialistas extranjeros podrían desacreditar a la empresa al exponer la vulnerabilidad de la tecnología estadounidense en la industria nuclear, opinó el experto.
Actualmente se buscan alternativas amigables al ambiente para la generación de energía eléctrica. Un consorcio industrial apuesta en Japón por el amoniaco líquido para generar energía sin emitir dióxido de carbono, aunque el proyecto todavía depende de varios factores que aún son inciertos.
Japón, con gran tradición de uso de combustibles fósiles, ha anunciado recientemente su objetivo de descarbonización hasta 2050.
Green Ammonia Consortium (GAC), un conglomerado de 70 empresas energéticas creado en 2019, ha puesto sobre la mesa la idea de utilizar amoníaco para generar energía. Este gas, compuesto por hidrógeno y nitrógeno, es corrosivo y peligroso pero cuenta con una propiedad realmente atractiva: no genera CO2 al ser utilizado como combustible.
Otra de sus ventajas es que permanece en estado líquido a temperaturas de alrededor de -33 ºC, mucho menos que el hidrógeno líquido (-253 °C) por lo que el transporte resulta más fácil. El amoniaco se puede transformar en hidrógeno, pero también se puede utilizar directamente para alimentar centrales eléctricas térmicas y hornos industriales.
El amoniaco líquido ya se produce y se exporta en el mundo y sirve principalmente para el sector de los fertilizantes.
Actualmente, Japón importa alrededor del 90% de su energía, ya que prácticamente no dispone de combustibles fósiles. Además, el potencial nacional de las energías renovables no es muy extenso por dos motivos principales: el alto riesgo de catástrofes naturales con el que vive el país y la escasa superficie disponible para esos fines.
Mientras, el país continúa con una política de construcción de nuevas centrales de carbón en su territorio, además de acometer inversiones en proyectos extranjeros de este tipo en el sudeste asiático.
En Japón, un tercio de la producción de electricidad se sustenta por 140 centrales de carbón. Este combustible fósil es la segunda fuente de producción de electricidad más importante del país, solo superado por el gas natural licuado, cuya cuota en el mix de generación es del 38%.
La semana pasada, el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, anunció la intención del gobierno de reducir a cero la huella de carbono del país para mitad de siglo. Para ello, el primer ministro aseguró que se comenzarían a implantar planes nacionales para uso de energías renovables, continuando con la actividad nuclear. INS
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