Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 4 mar (INS).- Levanta interrogantes si el ambiente de tensión política y polarización que prevalece en Estados Unidos es favorable a una posible consideración durante este cuatrienio a la posibilidad de la admisión a Puerto Rico como un estado más de la unión que configura la nación estadounidense.
El ultranacionalismo chauvinista de los grupos de derecha liderados por el expresidente Donald Trump y sus teorías conspirativas son el óbice político que parece irrebasable en Washington por el anexionismo.
La estadidad de una posesión colonial de ultramar cuya identidad es eminentemente hispanoamericana y caribeña, cuyo vernáculo es el español y con una tasa de bilingüismo en su población muy baja, es algo inaceptable para esos grupos de ultraderecha seguidores del expresidente Trump que mantienen a Estados Unidos en ascuas.
Con un ambiente político tan polarizado y fluído como el que existe actualmente en Estados Unidos, la estadidad para Puerto Rico es una quimera con muy pocas posibilidades por lo pronto.
Si por algo se caracteriza la política estadounidense es por su pragmatismo, y es contra ese pragmatismo que choca la estadidad en estos momentos. Las circunstancias no son propicia para ella.
Esas circunstancias son las que han hecho que se haya decretado hoy una alerta máxima por temores de que haya otro ataque de milicias de ultraderecha contra el Capitolio en Washington. Y son las mismas circunstancias políticas que constituyen al presente una barrera infranqueable a la estadidad para Puerto Rico. INS
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