Nueva York, 4 dic (INS).- Un número récord de tormentas en el Atlántico con huracanes de categoría 4 consecutivos e incendios forestales que consumieron vastas áreas de Australia, Siberia, Estados Unidos y América del Sur, así como 10 millones de desplazados en África y Asia por lluvias históricas, fueron solo algunas de las huellas que dejó este año el cambio climático impulsado por la actividad humana.
El calor llegó a niveles sin precedentes en el Ártico y el océano, con consecuencias para los ecosistemas, nuestra alimentación y el futuro de la humanidad.
La marcha implacable del cambio climático no se detuvo en 2020, que está en camino de ser uno de los tres años más cálidos registrados, aseguró la Organización Meteorológica Mundia (OMM), organismo dependiente de la ONU.
Los científicos advierten que la década 2011-2020 será la más cálida de la historia, y desde 2015 se han roto récords de calentamiento cada año.
El reporte provisional del Estado del Clima 2020 resalta que las temperaturas en aumento no solo se extienden en la tierra, pero también en el océano, cuyo 80% experimentó al menos una ola de calor en 2020. Esto tuvo repercusiones generalizadas para los ecosistemas marinos que ya de por sí sufren por aguas más ácidas debido a la absorción de dióxido de carbono (CO2).
El informe, basado en las contribuciones de decenas de organizaciones y expertos internacionales, muestra cómo los eventos de alto impacto, incluidos el calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones, así como la temporada récord de huracanes en el Atlántico, afectaron a millones de personas, agravando las amenazas para los seres humanos en términos de salud y seguridad y estabilidad económica que plantea la pandemia Covid-19.
“La temperatura global promedio en 2020 se establece en aproximadamente 1,2 ° C por encima del nivel preindustrial (1850-1900). Existe al menos un 20% de posibilidad de que supere temporalmente los 1,5 °C para 2024”, expresó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.
El Acuerdo de París firmado en 2015 busca limitar el calentamiento a menos de 2ºC, y los científicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático han advertido que alcanzar los 1,5ºC ya de por sí traerá catástrofes ecosistémicas como la desaparición de los arrecifes de coral.
Taalas explicó que los anteriores años con calor récord generalmente han coincidido con un fuerte episodio de El Niño, como fue el caso en 2016.
“Ahora estamos experimentando un fenómeno de La Niña, que tiene un efecto de enfriamiento en las temperaturas globales, pero no ha sido suficiente para frenar el calor de este año”, dijo.
A pesar de las condiciones actuales de La Niña, este año ya ha mostrado un calor casi récord comparable al récord anterior de 2016.
“El 2020 ha sido, lamentablemente, otro año extraordinario para nuestro clima. Vimos nuevas temperaturas extremas en tierra, mar y especialmente en el Ártico. Los incendios forestales consumieron vastas áreas en Australia, Siberia, la costa oeste de Estados Unidos y América del Sur, enviando columnas de humo que circunnavegaron el mundo. Vimos un número récord de huracanes en el Atlántico, incluidos consecutivos de categoría 4 sin precedentes en América Central en noviembre. Las inundaciones en partes de África y el sudeste asiático provocaron un desplazamiento masivo de la población y socavaron la seguridad alimentaria de millones”, explicó el director de la OMM.
En 2020, una sequía severa afectó a muchas partes del interior de América del Sur, siendo las áreas más afectadas el norte de Argentina, Paraguay y las áreas fronterizas occidentales de Brasil.
Las pérdidas agrícolas estimadas fueron cercanas a los 3000 millones de dólares solo en Brasil. Hubo una actividad significativa de incendios forestales en toda la región, pero fue más grave en los humedales del Pantanal en el oeste de Brasil.
En los Estados Unidos, los incendios más grandes jamás registrados ocurrieron a fines del verano y otoño. La sequía generalizada y el calor extremo contribuyeron a los incendios, y de julio a septiembre se registraron los días más calurosos y secos en el suroeste.
El Valle de la Muerte en California alcanzó los 54,4 ° C el 16 de agosto, la temperatura más alta conocida en el mundo en al menos los últimos 80 años.
Mientras, en el Caribe, las grandes olas de calor ocurrieron en abril y septiembre.
Las temperaturas alcanzaron los 39,7 ° C en Veguitas el 12 de abril, un récord nacional para Cuba, mientras que La Habana también tuvo su día más caluroso con 38,5 ° C.
Los países de Centroamérica están sufriendo el impacto de los huracanes Eta e Iota, el COVID-19 y otras crisis humanitarias preexistentes. El Gobierno de Honduras estimó que se arrasaron 53 000 hectáreas de tierras de cultivo, principalmente arroz, frijoles y caña de azúcar.INS
lp
Inter News Service Agencia de Noticias