Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 17 nov (INS).- El resquebrajamiento de la Unión Soviética tuvo sus consecuencias, y la guerra de Nagorno-Karabaj ha sido una de ellas, ha sugerido el presidente de Rusia, Vladimir Putin.
«¿Qué puedo decirles?, son las consecuencias geopolíticas del colapso de la Unión Soviética. Hablamos de esto todo el tiempo en general. En esta ocasión no se trata de algo en general, sino de acontecimientos muy concretos que estamos viendo en estos momentos», añadió.
La concomitancia de la nueva realidad geopolítica dejada por el vacío tras la desintegración de la URSS ha sido, según Putin, que Turquía nunca ha ocultado su apoyo a Azerbaiyán en el conflicto armado por Nagorno Karabaj.
Putin agregó que «se puede evaluar de cualquier manera las acciones de Turquía, pero es difícil acusarla de violación del derecho internacional»
«En cuanto a la misión de paz, sí, realmente, tanto Azerbaiyán como Turquía siempre han hablado de la posibilidad de que Turquía participe en las misiones de paz; me parece que se ha logrado persuadir tanto a nuestros socios turcos como a nuestros colegas en Azerbaiyán de que no hay que crear condiciones (…) o premisas para la ruptura de nuestros acuerdos» sobre Nagorno Karabaj, dijo el líder ruso.
Putin advirtió que la presencia de militares turcos en la línea de contacto en Karabaj sería una provocación.
«Creo que el presidente [turco Recep Tayyip] Erdogan lo ha entendido perfectamente. No tenemos ningún problema con eso», indicó.
El mandatario ruso dijo que asumió el papel de mediador para resolver la situación en la región. Escuchó a ambas partes del conflicto y se puso en contacto con el primer ministro armenio, Nikol Pashinian y con el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev.
Dijo que las fuerzas rusas de paz rusas se encargarán de la repatriación de refugiados a Nagorno Karabaj.
«Se necesita tiempo para que todo se calme, para que la gente sienta que la vida pacífica ha vuelto a sus corazones, a sus almas (…) Y para ello, claro, hay que pensar en la seguridad real de las personas que regresan de ambas partes», dijo Putin, al añadir que «los soldados de paz rusos se encargarán de esta misión».
Al comentar el conflicto de Nagorno Karabaj, Putin afirmó también que el tema de la devolución a Azerbaiyán «de cinco distritos, y después de otros dos, que se encontraban de hecho bajo al control de Armenia» fue discutido durante un largo período de tiempo.
Sin embargo, precisó que la cuestión sobre el estatus de la ciudad de Shusha surgió solo durante esta nueva espiral del conflicto en Nagorno Karabaj.
Putin reveló también que en octubre pasado, durante conversaciones telefónicas, convenció al presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, de cesar los combates en Nagorno Karabaj a condición del regreso de refugiados a Shusha, pero el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinian, se opuso.
En cuanto a la situación interna en Armenia, cuya capital vivió una serie de protestas promovidas por la oposición después de que fuera firmado el acuerdo sobre el cese del fuego en Nagorno Karabaj, Putin afirmó que «la división del país no lleva a nada bueno».
«Hay que consolidar a la sociedad y no destruirla», dijo.
En los últimos días Pashinian ha sido criticado fuertemente por firmar el 9 de noviembre una declaración conjunta con Azerbaiyán y Rusia sobre el cese de hostilidades en Nagorno Karabaj.
El acuerdo supone la pérdida de una parte considerable de los territorios en Nagorno Karabaj, incluida Shusha, centro estratégico en la república autoproclamada, por el cual pasa una carretera que conecta la región con Armenia.
Las hostilidades en Nagorno Karabaj, que volvieron a estallar a fines de septiembre pasado y provocaron miles de muertos durante 44 días de combates con el uso de aviación, tanques, artillería y sistemas de misiles, cesaron el 10 de noviembre gracias a una declaración acordada por los líderes de Armenia, Azerbaiyán y Rusia.
Conforme al documento, los bandos en conflicto han de permanecer en sus posiciones actuales, realizar un intercambio de prisioneros de guerra, otros detenidos y de los cuerpos de los caídos.
Por su parte, Rusia ya procedió a emplazar en Nagorno Karabaj sus fuerzas de paz, integrada por 1,960 militares, 90 transportes blindados y 380 medios técnicos, por un plazo de cinco años en un principio.
El despliegue del contingente de paz se lleva a cabo paralelamente a la retirada gradual de fuerzas armenias desde los distritos de Agdam, Kelbecer (Kalbajar) y Lachin, ocupados durante la guerra de 1992-1994.
Las fuerzas de paz rusas ejercerán el control sobre el llamado corredor de Lachin, que conecta a Nagorno Karabaj con Armenia. Esta última, por su parte, se compromete a garantizar el transporte entre la república autónoma de Najicheván, el ex enclave azerbaiyano que se encuentra entre Armenia, Irán y Turquía, y las zonas del oeste de Azerbaiyán. INS
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