Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 22 oct (INS).- La reunión mediante videoconferencia de los ministros de Defensa de los Estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) refleja la paranoia existente acerca de las incursiones espaciales de Rusia y China.
La alianza militar occidental, que controla Estados Unidos, planea oponerse a Moscú y a China en el espacio, por lo que se anunció la creación de un Centro Espacial de la OTAN en el Comando Aéreo Aliado en Ramstein, Alemania.
Desde hace tiempo la OTAN considera el espacio como un nuevo ámbito operativo geopolítico. En 2019, por ejemplo, la alianza aprobó su primera estrategia de defensa en el cosmo, y ahora se crea un nuevo centro espacial que proporcionará «protección a los satélites de la alianza» y «permitirá el intercambio de información sobre posibles amenazas a los objetos espaciales de la OTAN», según anunció durante una rueda de prensa el secretario general del organismo, Jens Stoltenberg.
Rusia y China «están desarrollando sistemas que pueden cegar o destruir satélites», dijo el alto cargo, agregando que el nuevo centro espacial de Rammstein fue creado para «asegurar que las acciones de los Estados de la OTAN en el espacio estén más coordinadas».
Previamente, Stoltenberg afirmó que el objetivo de la alianza «no es militarizar el espacio, sino aumentar la conciencia de la OTAN sobre los desafíos en el espacio y [su] capacidad para enfrentarlos».
Por primera vez en la historia diez países miembros de la OTAN han aumentado su gasto en defensa al 2 % de su PIB, meta fijada en los documentos de la alianza.
Durante el mandato de Donald Trump en Estados Unidos el número de países cuyo gasto en defensa superó el 2% de su PIB aumentó de cinco a diez. Aparte de Estados Unidos (3.87%) entre estas naciones se encuentran Grecia (2,58 %), el Reino Unido (2,43 %), Rumanía (2,38 %), Estonia (2,38 %), Letonia (2,32 %), Polonia (2,3 %), Lituania (2,28 %), Francia (2,11 %) y Noruega (2,03 %).
Trump, de hecho, fue muy activo en sus intentos para convencer a sus socios europeos para que asignaran más dinero para las necesidades militares, advirtiéndoles que Estados Unidos no podría protegerlos siempre e incluso amenazando con abandonar la alianza.
Se acusa a Washington de estar interesado en aumentar los presupuestos militares de los países europeos, sobre todo porque muchos de ellos compran productos del complejo militar e industrial de Estados Unidos. Como resultado, el gasto militar total de los Estados miembros de la OTAN superó en 2020 por primera vez los 1,092 millones de dólares. INS
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