Por Rafael Santiago Medina
San Juan, 11 ago (INS).- La prensa no puede plegarse a ser eco de las voces oficiales del sistema político y económico imperante.
Es lo que parece se ha pretendido en los últimos años, y el medio de prensa que no se somete, se declara anatema del sistema y se le castiga financieramente con la negativa a pautar anuncios en sus páginas o espacios comunicacionales.
Resistir y no someterse es lo que se espera de una prensa proba. Empero, no es opción ni tarea fácil para un medio en momentos de crisis económica poder sobrevivir financiera como empresa. Pero es la única salida que tiene la prensa para garantizar su probidad y credibilidad imparcial.
Lo otro es renunciar a su llamado institucional como prensa libre, sometiéndose a la conveniencia económica. Claudicar a su función histórica como cuarto poder colateral en el sistema de gobierno republicano de tres ramas gubernativas independientes, con un cuarto poder que no es parte del Estado, pero sí parte del sistema democrático de gobierno.
La función de ese cuarto poder es estrictamente fiscalizador. No hay en él función ministerial de cogobernar. No cogobierna, pero fiscaliza al gobierno en nombre del pueblo al cual responde directamente, pese a ser parte del empresariado privado. Ni siquiera su función es velar o defender los intereses empresariales de sus socios o inversores.
Hay un deber primordial de la prensa de velar y defender exclusivamente los intereses del pueblo. Sus lectores, radioescuchas o televidentes son la ciudadanía a la que únicamente responde con pasión y desinteresadamente. Porque esa es su razón de ser.
No puede haber democracia sin prensa libre. Y su característica empresarial no puede ser atadura a los intereses económicos, porque su deber primordial es defender los intereses del pueblo. Intereses que no están atados a nada, ni a intereses económicos particulares ni a partido político alguno, que no sea el bienestar común. A la comunidad de intereses de toda la sociedad, sin exclusión de las minorías.
Es en momentos de crisis en todos los órdenes como los que vive Puerto Rico, que una prensa verdaderamente libre se hace un haber democrático fundamental e irremplazable. Máxime, cuando se dice que la partidocracia imperante a secuestrado la democracia.INS
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