
Los hijos policías y su madre./Inter News Service
Santo Domingo, 11 ene (INS).- La historia de una mujer con rango de sargento mayor, con 17 años de servicio en la Policía Nacional, ha llamado la atención de la prensa dominicana, especialmente porque seis de sus hijos también visten el uniforme de esa institución y además tres nietos aspiran a seguirle los pasos..
Se trata de Bellanira Montero Encarnación, considerada una de las madres más afortunadas de República Dominicana por una razón muy sencilla: parió seis hijos, y todos son policías.
La mujer, nativa de San Juan de la Maguana (suroeste), quien es licenciada en Enfermería, experta en Belleza, Farmacia y en otras disciplinas como lo atestiguan sus 25 certificados o diplomas, tiene además una hermana también miembro de la Policía Nacional, y otro hermano ya fallecido, que era agente del cuerpo del orden..
La sub oficial tiene otros tres nietos de 5, 6 y 7 años que esperan seguir los pasos de su abuela y de sus padres; desde ya están en la Policía Juvenil preparándose para servirle al país.
“Otros doce jóvenes de San Juan de la Maguana, amigos y allegados a esta formidable madre, ya han ingresado al cuerpo del orden para servir a su país en una institución honorable como la Policía Nacional”, dicen los matutinos El Día y Hoy, que reseñaron la historia.
Sus hijos son Johnny, de 32 años, sargento; Joan Manuel, de 30; y los cabos Joel, de 28 años; Yorky, de 27, Jofran, de 25, y el Jeison, de 22 años. Cuatro de ellos prestan servicio en San Juan de La Maguana, uno en Santiago y otro en San Cristóbal.
Los seis agentes han decidido seguir el ejemplo de su madre y continuar avanzando debido a lo cual estudian distintas carreras universitarias como Derecho y Educación Física, pese a que ninguno de ellos, ni su madre poseen un techo propio.
Bellanira Montero Encarnación explica que todo comenzó cuando el padre de sus hijos, Darío Echavarría, cayó de un caballo mientras realizaba labores agrícolas en su provincia natal y quedó inhabilitado para trabajar.
“Yo tuve que venir a la capital a trabajar en casa de familia para mantener a mis hijos”, cuenta esta agente policial, que exhibe una increíble energía al hablar y un firme don de mando al tomar decisiones.
Narró que cuando Johnny, su hijo mayor, cumplió 17 años, lo trajo al Palacio de la Policía para que se lo “engancharan”, pero no lo logró debido a que su vástago no tenía la edad reglamentaria, pero tres años después logró ingresar.
Dijo que le pidió a un ingeniero que la ayudara a conseguir un trabajo y, a través del coronel Enrique Merete Fermín, fue enviada a la Academia para cocinarle a 155 miembros de la Policía Nacional.
Ha prestado servicios tan distintos en la institución, como cocinar, ser enfermera y patrullar las calles como cualquier otro miembro del cuerpo del orden.
Hoy, la sargento agradece al presidente Danilo Medina y al director general de la Policía Nacional, mayor general Ney Aldrin Bautista Almonte, poder servir a la institución a la que pertenece y al país, junto a sus seis hijos y su hermana.
Manifestó que “el policía debe ser honrado, trabajar sin horario cuantas veces sea necesario y servir a los demás, poniendo siempre a Dios por delante”. INS
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Inter News Service Agencia de Noticias